LA DIGNIDAD PERDIDA
Por José Cheo Cruz
Heroicamente, con más fe que armas y con un enorme caudal de dignidad, el pueblo Puertorriqueño abre de par en par las puertas de la historia para construir su futuro”, debemos construir el futuro hoy como en aquel glorioso e histórico período de nuestro pueblo de Carolina bajo la dirección de José E. Aponte de La Torre y que ha seguido José Carlos Aponte Dalmau dignamente y eficientemente.
¿Qué hemos hecho con ese enorme caudal de dignidad? ¿Qué ha pasado con la esperanza? Como una chiringa a la merced del viento, ha caído en las redes de la desconfianza, la apatía y la indiferencia colectiva del pueblo Puertorriqueño..
Mientras reparo en esta triste realidad escucho dos trabajadores puertorriqueño, albañiles por cierto, discutir sobre política (¿Por qué será que en Puerto Rico se “discute” la política en vez de hablarse o dialogarse?). Una de las señoras, se vuelve a mí y me pregunta: “Y usted, cuál apoya: ¿el Azul, el rojo, o el Verde?”. ¡Qué decepcionante el hecho de que a esto se ha reducido nuestra política! Dada la realidad nacional, debería de haber un partido “negro” o por lo menos uno “gris” La señora me mira impacientemente ya hace cinco minutos que me hizo la pregunta y no le consteste.
Como un viejo algo longevo no jevito aunque me paseo entre ellos, profesional de mil campañas ganadoras y perdedoras, debo decir que la situación electoral Puertorriqueña es y siempre ha sido decepcionante. Faltan menos de 8 meses para las elecciones de noviembre, y es una pena que el pueblo Puertorriqueño se vea, nuevamente, en la triste y conocida posición de no tener mucho de que elegir. Con razón la abstinencia al voto de jóvenes profesionales es tan alta. Otra vez el pueblo Puertorriqueño y yo nos vemos obligados a realizar un voto “en contra”; es decir, en vez de votar por alguien votamos en contra de alguien, para sacarlo del medio para que se ponga para su número.
¡Qué triste tener que elegir al “menos malo”! Sabemos MUY BIEN a quien NO queremos como gobernador, pero no sabemos con tanta certeza y pasión a quien queremos confiarle el liderazgo del país. ¡Votamos por el que entendemos que puede hacernos MENOS DAÑOS! ¿Pero cómo llegamos a esto? Cual si fuese un paciente en lenta recuperación de varios accidentes traumáticos (invasión dominicana, invasiones de toda índole, una dictadura - ¿o fueron dos? ¿O tres?), Puerto Rico reacciona con cautela, con miedo, y asume su eterno rol de víctima: “Te doy el voto, pero por favor no me hagas mucho daño” el menos posible.
Con vergüenza pienso en Betances, en Don Luis A. Ferré, en Hostos, en José E. Aponte de La torre, en los patriotas de toda la vida, en Pedro Albizus Campos, aunque no soy ni seré independentista son seres humanos de dignidad que hay que respetar aunque no creyéramos en sus ideologías, y en los miles de niños Puertorriqueños que nacen en nuestra patria llenos de una esperanza que es prematuramente amputada incluso antes de tener la edad suficiente para ir a la escuela. Creo que los hemos defraudado. ¡No los políticos no, sino nosotros! El ser humano no elige a sus padres, ¡pero si elige a sus gobernantes! ¿Por qué permitimos que estas personas (nuestros funcionarios, nuestros políticos), a quienes les pagamos para que nos gobiernen (o sea, que son NUESTROS EMPLEADOS) sigan haciendo el ridículo de nosotros? Creo que debemos de revisar nuestro “proceso de reclutamiento”. ¡Qué estándares tan bajos tenemos! ¡Qué pocas demandas y requisitos! Me imagino un anuncio de empleo:
Se busca líder nacional para dirigir importante país PUERTO RICO.
Requisitos de la posición:
-Nivel de educación: irrelevante.
-Papel de buena conducta: innecesario.
-Experiencia demostrada: que se demuestre después.
-Intereses e intenciones: turbios, preferiblemente.
-Ética: mínima.
-No importa si se le conocen casos de corrupción.
Se Prefieren:
-Candidatos que repartan, ESTUFAS, NEVERAS Y LAVDORAS, pollos y ollas para comprar la esperanza del pueblo.
-Candidatos con fortunas cuestionables.-Demagogos con palabras bonitas.
-Merengueros, peloteros, presentadores de televisión y dirigentes de sindicatos mafiosos como Coquito y su gente en Carolina y el distrito.
El candidato seleccionado tendrá la responsabilidad de reducir la calidad del debate político nacional.
Pareciera que a nuestros funcionarios (gobernadores, senadores, Legisladores, alcaldes y demás) le damos el empleo siguiendo el mismo método de reclutamiento...
¿Cómo es posible que siendo Puertorriqueño Americano siento más interés y emoción por la campaña electoral americana que por la Puertorriqueña? Con envidia veo los debates. Se discuten agendas y temas de interés nacional. Las diferencias se presentan en base a las distintas soluciones y planes concretos e individuales de cada uno de los candidatos (¡Sí, tienen planes esbozados, no promesas áreas parecidas!). No se insultan, no se ofenden, no se dicen cosas como “perro realengo” ladrón mafiosos etc. No se atacan personalmente como niños de primaria. Se enfocan más en realzar sus propias fortalezas en vez de hablar sobre las debilidades de sus oponentes.
¡Qué interesante! Con nostalgia veo candidatos que suscitan la esperanza y la pasión en el pueblo americano. Es como si estuviésemos presenciando algo que va a ser histórico. La esperanza es palpable, muy palpable, les invito a ser americano en esto carajo, no seamos mezquinos también.
¿Cuándo fue la última vez que los Puertorriqueños tuvimos un candidato que uniera esperanzas? ¿Cuándo a Puerto Rico le va a tocar su Kennedy? ¿Su Obama? ¿Su Hillary? ¿Cuándo vamos a ir a las urnas absolutamente convencidos y hacer un voto gratificante?
Me vuelvo hacia los cuestionadores de que a quien respaldo, luego de una pausa prolongada: “No apoyo a ninguno de los tres. Todos son iguales. Pero...”
El resto de la historia ya es conocida...
Como dice Ernesto Sábato: “Si nos cruzamos de brazos seremos cómplices de un sistema que ha legitimado la muerte silenciosa”. Despierta, Boricua defiende lo tuyo o nos hundimos todos.