La Revolución de Obama

Por:  Carlos E. Rodríguez Pardo 

El triunfo electoral del candidato demócrata Barack Obama sin duda alguna estremecerá los cimientos del mundo moderno porque siempre se ha considerado a los Estados Unidos de América la tierra de las oportunidades, la tierra de la esperanza, “the home of the free”, pero al mismo tiempo todos sabemos que la igualdad racial en algunos estados se ha conseguido a fuerza de leyes y palos no necesariamente en ese orden, muchos murieron a manos de las turbas de fanáticos intransigentes que pensaban y piensan que el ser humano tiene que ser blanco, rubio y de ojos azules de lo contrario no tiene cabida en esta tierra; el hombre del sueño Martin Luther King murió a manos del odio racial, quien lo ejecutó fue un solo hombre, pero quien lo mató en realidad fue un grupo de enajenados como aquel de la suástica y del diminuto bigote que causó el Holocausto, la vergüenza más grande para la humanidad desde el asesinato de Jesucristo. Tal vez el sueño del prócer de los derechos humanos comience a tornarse realidad ahora, la hora de la obra de Dios no es siempre la hora de la obra del hombre, el no responde a la necesidad sino a la fe y la perseverancia; Barak Obama un afroamericano con herencia cultural y religiosa islámica será el próximo martes el Presidente de la Nación del águila y las cincuenta estrellas, y realmente ahora que puedo pensar con serenidad el paso de avance que significa este hecho para el mundo, doy gracias a Dios por permitirme una vez más ser testigo de su grandeza. 

Ya se alzan las voces desde el estercolero prediciendo una vida corta al Presidente Obama, ¡que estúpidos son!  Ahora comprendo mejor que nunca porque Albert Einstein decía que solo había dos cosas que lo impresionaban grandemente, la inmensidad del universo y la estupidez del ser humano. El señor Barack Obama puede morir mañana, que el Señor lo proteja, porque aunque su obra quede inconclusa su hito en la historia del mundo ya existe, cuando un pueblo de recalcitrantes blancos eligieron un negro para que los sacara del bache económico-social más profundo “en el que haya caído nunca” los Estados Unidos de América significa que el mensaje ha  llegado, y recalco la frase en el que haya caído nunca por que la llamada Gran Depresión de los 30 fue tan solo un desplome económico, pero esta vez las actuaciones del Presidente Bush persiguiendo terroristas en el sitio donde a él le convenía y no en el sitio donde en verdad podrían estar, enlodaron la credibilidad de la Nación más poderosa del mundo al querer comprar petróleo con sangre, y que conste, que la llamo la Nación más poderosa del mundo en el sentido de poderío militar, pero   ¿qué es un general sin ropa? Como se preguntaba el Gabo, sinceramente creo que la grandeza de las naciones no radica en la pólvora sino en su capacidad para comprender y tolerar, las guerras se pierden cuando la soberbia nubla en los hombres y en los pueblos su capacidad para comprender y tolerar. 

El otro día escuche la conversación entre empleados de una mega tienda y en voz alta uno de ellos le decía a los otros:

Ahora nosotros estamos de moda papá, los color café con leche, los blanquitos rubios de ojos azules se quedaron en la vitrina los que estamos en demanda somos nosotros, ¡sufre Ricky Martin! 

Mis amigos esta euforia es contagiosa llegó la Obamamanía, y esta no se limita a Estados Unidos, el mundo entero se regocija por el triunfo del marginado, se ve en ese espejo y se apresta a ayudar, el archiconocido Sueño Americano se ha convertido en el sueño mundial, ¡Pa’arriba los de abajo! Como decía un estribillo político del partido independentista de Puerto Rico hace unos años y creo que Obama se siente hoy como se hubiese sentido el candidato a gobernador de turno por ese partido si por cosas del destino hubiese ganado la gobernación; sorprendido y abrumado preguntándose ¿cómo gané? Y claro la otra pregunta que surgiría dentro de su propio partido es: ¿y ahora qué hacemos? 

El pueblo se equivocó, me decía el otro día un amigo norteamericano del estado de Texas, ellos querían botar a Bush pero no botarlo tan lejos, tan solo expresar el rechazo a su desacertada política, pero tal vez también el pueblo tomó como una burla de Bush el que pusiera a Condoleza Rice también afroamericana como Secretaria de Estado a cargo de su funesta, frenética y desacertada política exterior, que se yo, -continuó diciendo mi amigo-  pero el servicio secreto va a estar bien ocupado cuidando a Obama. ¿Presagio o esperanza, que me quiso expresar? 

Esta inquietud sobre la seguridad de Barack Obama no es por lo general un deseo negativo reprimido, es decir, no es un deseo de que algo malo le ocurra, sino una genuina preocupación y una pregunta que se hace el pueblo basándose principalmente en lo ocurrido con John y Robert Kennedy y por supuesto con el Reverendo  Luther King, ¿podrá el servicio secreto y los otros organismos de seguridad del estado proteger eficientemente al gobernante más famoso del mundo? Creo que debemos analizar, aunque con una base poco precisa quienes pudieran ser los amigos y quienes los enemigos de Barack Obama: 

Por una lado están los norteamericanos, los que votaron a favor del cambio con Obama, los que pusieron una marca bajo su nombre confiando en que el impreciso sistema de votación norteamericano no los traicionaría nuevamente como ocurrió con Al Gore que terminó como un casi ganador habiendo ganado, aunque el Buen y Justo Arbitro de universo lo recompensó adecuadamente con un Premio Nobel de la Paz galardón que dudamos mucho que hubiese podido obtener como presidente de los Estados Unidos y se hizo bueno una vez más el refrán de “No hay mal que por bien no venga”.  

Junto a los norteamericanos con Obama tendremos la energía positiva de millones de seres humanos en el mundo que ven en el nuevo líder la luz de esperanza que necesitan para conformar la fe, esa fe de la que dijo el Maestro que un solo granito bastaría para mover montañas. Es tan profunda la revolución de Obama que hasta los detractores de la política exterior norteamericana se han tomado una tregua en sus ataques al imperio del norte para escuchar al nuevo mandatario; los más recalcitrantes en su política anti-yanqui, Hugo Chávez y Raúl Castro han manifestado ya su deseo y disponibilidad para reunirse; se imaginan que sucedería si estos tres líderes deciden dejar a un lado sus diferencias y trabajar por el bien de la humanidad sin egoísmos ni protagonismos, no ser ni buenos ni malos sino simplemente justos, en el mundo lo bueno y lo malo no existen el uno sin el otro porque ambos se necesitan como punto de comparación y referencia.  José Saramago Premio Nobel de Literatura en su libro El Evangelio Según Jesucristo que constituyó un susto descomunal para el cristianismo y estremeció la iglesia católica, se atrevió a contemplar la posibilidad de que el diablo pidiera perdón a Dios, pero este más sabio decidió que no porque se necesitaban el uno al otro;   pero bien,  no quiero apartarme del tema,  el punto que quería traer a su atención es que Barack Obama sin comenzar su mandato ya ha conseguido una tregua ideológica, claro esta tregua ideológica no incluye a judíos y musulmanes cuyos sentidos están anestesiados por la venganza, la ira y el egoísmo, ambas creencias se proclaman seguidores de Moisés y en realidad han utilizado las Tablas de la Ley para prender la fogata del odio es decir, otro tipo de inquisición, su castigo es la guerra eterna.  

¿Quiénes son los que se oponen a Obama? Los detractores de Obama son los mercenarios del odio que no comprenden que las diferencias raciales entre los seres humanos no son otra cosa más que una muestra de la grandeza de Dios que permitió la evolución desde hace millones de años. Nadie es dueño absoluto de la verdad, no existe la raza pura porque ni siquiera sabemos a ciencia cierta de dónde venimos, muchas razas emanan de las creencias mitológicas, nosotros partimos o somos parte de la mitología judaica donde la raza negra no se menciona y como no se menciona,  para compensar Dios les otorgó como su origen el continente más rico de universo, África y el blanco ha vivido oprimiendo al negro desde entonces. Estos negreros modernos son los principales opositores de Obama y el miedo a su revolución social los preocupa, pero estamos seguros que si Obama sufre algún atentado,  la imagen de los Estados Unidos de América ante el mundo se desplomará tan estrepitosamente como la de otros desaparecidos imperios.

Estoy esperanzado en que este nuevo orden mundial continúe proyectándose en otros aspectos del desarrollo de la Humanidad con la elección de un Papa negro, para ver como la humildad maneja la fe.

Pero por el momento esperaré con ansias ver la imagen de Barack Obama, en los sellos de correo, los billetes de a dólar que son los que más el pobre ve y en la lista de los Premios Nobel de la Paz. Que así sea. 

Carlos E. Rodríguez Pardo

Celestium Group