REFLEXIONANDO SOBRE LOS EJECUTIVOS PRIVADOS Y GUBERNAMENTALES--Por José Cheo Cruz

Siempre se ha dicho y cuestionado de porque suceden tantas anomalías en el servicio publico, lo cierto es que nadie se pone a pensar y comparar el accionar de la industria privada con respecto a las posiciones versus en el servicios publico, en lo privado te botan sin contemplaciones, en el servicio publico hay otras consideraciones que a veces son equivocadas como loes el ser de un partido, el ser amigo de tal o mas cual funcionario grande etc., el ser lindina o lindino todo eso perjudica al pueblo.

Pero creemos que una persona tiene que ser muy irresponsable para aceptar el nombramiento en un puesto de la administración pública sin estar preparado para ejercerlo y aun más irresponsable es el funcionario público que lo nombra y le otorga poderes para ejercer una función consciente a veces de que no tiene la capacidad para cumplirlo, solo porque es su pariente, compadre o amigote del alma y sobre todo si es un compañero del partido.

El problema realmente surge cuando esa ineptitud aflora y no lo quitan del puesto, sino que lo dejan seguir ejerciéndolo. A diferencia de esto, en el sector privado cuando se detecta algo parecido, la persona es destituida casi inmediatamente.

En nuestra vida diaria y en el sector privado vemos individuos con un currículum excelente, lo colocamos en un puesto de dirección para el cual esta más que calificado y si en breve tiempo apreciamos su poco rendimiento, no se pierde tiempo y se destutana, pero en el sector público lo dejan y se queda como una botella constituyéndose en una carga para el Estado.

En la administración pública ya se debería progresar en este aspecto y los líderes políticos deben ser los primeros en dar el ejemplo, en Carolina eliminaron a todo el que trabajaba con José E. Aponte de La Torre, lo que funciona no se cambia, y se han nombrado un chorro de inepto todo a cambiado.

Definitivamente tenemos que colocar personas capacitadas en cada posición de la administración pública y lo suficientemente responsables para que actúen en defensa del erario público.

Es muy lamentable, pero tengo la impresión de que este gobierno con la muestra que nos ha dado en estos mese de gobierno, no va a cambiar y seguiremos viendo como se dilapidan los dineros del pueblo y el trato que se les da a las cosas importantes de nuestra sociedad.

En estos últimos 40 años, he tenido la oportunidad de trabajar en departamentos y empresas en el sector privado y ocupado diferentes puestos de importancia en el gobierno; así que, he estado desde los dos lados del escritorio, pero sobre todo tuve la suerte de tener jefes que con su ejemplo y capacidad me permitieron aprender desde muy temprano el uso del sentido común y el buen juicio, algo que me parece le hace falta a mucha gente del gobierno Municipal de Carolina y el de Luis Fortuño también, puedo mencionar a Don Carlos Romero Barceló, Don German en el Comité Olimpico, Osvaldo Gil, Pedro Pichin Román ect.

Los ciudadanos tienen ya que despertar y participar más en la política; debe crearse conciencia sobre a quien escoger en unas elecciones y no dejarse comprar por dinero, mucho menos creer en las ofertas sin sentido que en definitiva son sueños y quimeras.

Tenemos ejemplos de sobra para saber que uno de los mayores daños que diariamente recibe este país se debe a la actuación y la deshonestidad de los funcionarios públicos bajo la sombrilla y la permisividad de los dirigentes y líderes del partido de gobierno de turno el que sea.

Todos debemos decir de ahora en adelante, voy a continuar observando la actuación de los que pretenden ser candidatos a puestos electivos en este futuro cercano, para estar lo más conciente posible de a quienes voy a elegir, porque ese es un derecho y un privilegio que debo ejercer en este país aun democrático, perdi mi voto voté por José Carlos Aponte Dalmau y me siento como las victimas de violación las mujeres de los violadores en serie, en los Colobos y otros lugares de Carolina y Trujillo Alto que se dice que son un Gordo, un flaco y un observador y seguidor de ordenes, para que el gordo viole las mujeres ¡bárbaro! a este hay que llevarlo al paredón y matarlo lacra social.

Se ha planteado como un axioma político que el peligro y/o el enemigo externo provocan la cohesión interna en los grupos que los vivencian. Se ha llegado a decir que si éstos no existieran se precisaría crearlos con la finalidad de que las contradicciones internas que se producen en un partido o movimiento se desplacen hacia los enemigos que real o supuestamente generan dichos peligros a fin de mantener al grupo cohesionado en torno al líder, a una idea y libre de cualquier tendencia autodestructiva. En muchos casos, la permanencia en el poder de determinados grupos y de la ideología que los sustenta depende totalmente de esos enemigos externos. Se necesitan mutuamente a tal punto que ninguno podría existir sin el otro.

Se requiere del enemigo externo para desviar la atención de las masas cuando un poder, desbordado por reclamos populares, no dispone de los medios para enfrentarlos efectiva-mente. Con la utilización de este mecanismo se encarrila a la población a enfocarse hacia supuestos peligros o enemigos, mientras los que detentan el poder ganan el tiempo suficiente para paliar o solucionar tales problemas y hasta para verificar si las fuerzas sociales que impulsan estos movimientos se desgastan.

También se necesita del enemigo externo en aquellas situaciones en que un grupo inmaduro y poco institucionalizado ha perdido al líder del que dependía totalmente para resolver sus contradicciones. Con este dispositivo se procura impedir las luchas y querellas internas que puedan desatarse en esas organizaciones por la ausencia del líder absorbedor de tales contradicciones y de los mecanismos institucionales que puedan arbitrarlas.

De igual manera, observamos la tendencia a la implementación de este mecanismo cuando un líder se muestra incapaz para enfrentar asuntos fundamentales para la supervivencia del grupo y/o en aquellas situaciones en que comienza a surgir un astro en el seno de la organización con suficiente luz propia para opacarlo. En cualquiera de los dos casos se busca encausar a la organización en la línea de combate de supuestos peligros o enemigos externos y considerar como traidores a aquellos que se aparten de ella. De lo que se trata, en definitiva, es de cercenar cualquier brote disidente al máximo dirigente y, al mismo tiempo, la emergencia de un sustituto.  

Es el momento en que, como dice Freud, hace presencia el pánico, pero no porque aumente el peligro, sino porque se resquebraja el grupo y los lazos que unen a los seguidores con el líder. Circunstancia trágica para la existencia de cualquier organización, porque sus miembros terminan actuando como si estuvieran en una sala de cine que se incendia: tratando de salvarse individualmente y pisoteando a los que se interponen en su camino.