LA DEMOCRACIA FALLIDA DE PUERTO RICO

Las elecciones son, hasta ahora, el único mecanismo constitucional de consulta popular democrática que tenemos en Puerto Rico.

Es la ocasión en que el pueblo apto para el voto es convocado cada cuatro años a decidir a quién quiere como Gobernador y Comisionado Residente, o a cuáles hombres escogerá como sus Legisladores, Senadores, alcaldes  y Legisladores Municipales.

Fuera de este esquema, no hay formas de consultar al pueblo para tomar decisiones que le puedan afectar sensiblemente y que reflejen, auténticamente, su libre y particular opinión, por ello los políticos se toman atribuciones que no le corresponden y el pueblo tampoco lo has autorizados en sus ejecutorias y se autodenominan representantes del sentir del pueblo .

Falta, pues, incorporar otros mecanismos que contribuyan a aumentar la participación del pueblo en la toma de grandes decisiones y a fortalecer, por ende, el sistema democrático. Ellos son el plebiscito y el referéndum y, si se quiere, la Asamblea Constituyente aunque personalmente no creemos en ese mecanismo en el faro de Puerto Rico.

Todas esas formas sirven para propósitos específicos, dependiendo de las modalidades que puedan aprobarse en un plebiscito que los políticos nunca cumplen no creen en la democracia, UNI-cameralidad, ¡Si Pepe! No se van a enterrar ellos un cuchillo y cavar sus propias tumbas los comilones que tenemos en el Puerto Rico de hoy.

Estos mecanismos han probado ser útiles a los pueblos que los han consignado en sus constituciones. Los panameños, por ejemplo, van a decidir soberanamente el día 24 si el Canal de Panamá debe ser ampliado con la construcción de su tercera esclusa, a un costo de más de 5 mil millones de dólares.

Hay casos en los que opera el llamado referéndum revocatorio, como sucedió en el pasado en California que un gobernador fue destituido, si en Puerto Rico esto existiera Aníbal Acevedo Vilá fuera destituido hace mucho rato, es este mecanismo mediante el cual el pueblo puede decidir si se interrumpe constitucionalmente un mandato gubernamental incapaz, insuficiente o fallido, como el que padecemos en esta bendita tierra de Borinquen, donde el Jibarito ya no sale loco de contento porque no hay cargamento para ir a la ciudad.

El solo hecho de pensar que en una remodelación de nuestra Constitución podemos añadirle estas figuras jurídicas y de consulta popular justifica que la sociedad intervenga con sus ideas y propuestas en este proceso, para asegurar sostén, funcionabilidad y utilidad a nuestra democracia, y quitarle definitivamente las actuales limitaciones que impone a la expresión y al sentido de representatividad y participación del pueblo en dicho sistema, quien le pone el cascabel al gato , si tan solo uno lo propusiera que valiente seria.