El poder y la inteligencia
Por Yaqui Núñez del Risco
Invité a mi programa radial a Eric de la Parra, doctor en sicología de la Universidad de Cambridge y experto en programación neurolinguística para usar la mente y el lenguaje en un mejor resultado de vida y, al despedirse, me regaló un libro de su autoría y me sorprendió que, como motivación para leerlo, trae esta anécdota oriental en la contraportada.
Cuenta un relato japonés la historia de un guerrero samurai que buscando comprender el concepto del cielo y el infierno consultó a un maestro Zen preguntándole: ¿Podría usted explicarme la diferencia entre el cielo y el infierno?
-Yo no hablo con patanes como tú, pierdes tu tiempo, respondió friamente el maestro Zen. Ante tal deshonra, la ira y la indignación dominaron al samurai, quien, enormemente ofendido por la respuesta, le dijo: -¡Podría matarte por tu impertinencia! Exclamó el samurai mientras desenvainaba su sable.
-Muy bien, dijo serenamente el maestro, ya conoces lo que es el infierno. Al darse cuenta de su arrebato de furia y de que el maestro le estaba dando una lección, el samurai se tranquilizó, envainó rápidamente su sable y se disculpó con el maestro. -Y ahora ya conoces lo que es el cielo, concluyó el maestro mientras se retiraba.
La enseñanza de esta anécdota es que el poder no radica en las armas que se puedan tener sino en el uso que se le den. El poder es como la inteligencia, su influencia en la vida depende no de cuánta se tenga sino de cómo se use.