SAQUEMOS DE NUEVO LOS SUEÑOS DE PUEBLO

El Estado es una parte de la sociedad que tiene entre sus tareas velar por el predominio de los intereses comunes, en otras palabras mi cacareada palabra bien común, sobre los intereses particulares que se entrecruzan y compiten al interior de una nación.

Esa parte de la sociedad cuestiona su razón de ser cuando las políticas y las acciones públicas son deformadas por los intereses particulares de organismos y funcionarios responsables de velar por predominio de aquellos intereses comunes. Pues cuando a los intereses particulares privados se suman los intereses particulares de aquellos llamados a defender el interés publico, la sociedad cae en el "sálvese quien pueda".

El Estado es responsable de asegurar la integridad física y las propiedades de todos los ciudadanos. Pero se informa que la Policía y el departamento de justicia, actuando de manera conjunta o separada, no pueden cumplir con esa tarea, entre otras cosas, porque una buena parte de sus muchísimos miembros han sido destinados a velar por la seguridad de particulares, entre ellos funcionarios y ex funcionarios civiles, policiales y otros son socios del narcotráfico y la delincuencia, sálvese quien pueda.

El Estado es responsable de asegurar el derecho de todos los Puertorriqueños a la salud. Con ese objetivo administra un amplio servicio público de salud. Pero la mayoría de los funcionarios y empleados del Estado, incluyendo una parte de los médicos y enfermeras, dedican más energías a obtener los recursos públicos necesarios para recibir un servicio privado de calidad que en mejorar la calidad de los servicios de salud que el Estado ofrece al público, por ello destruyeron la reforma de salud y la tarjeta Rosselló.

El Estado es responsable de asegurar el derecho de cada ciudadano a una educación de calidad. Para ello administra un sistema de escuelas públicas que atiende el 90% de los estudiantes pre-universitarios del país. Pero la mayoría de los funcionarios y empleados públicos, incluyendo una parte de los educadores, dedican más tiempo a obtener los recursos públicos para enviar a sus hijos a una institución privada y a los Estados Unidos, que en mejorar la calidad de la educación pública puesta a su cargo.

Mire esta situación. Como siempre se hizo en el pasado, durante la crisis del 2003 el Gobierno ajustó el gasto público mediante un drástico recorte de los porcentajes del presupuesto destinado a la educación y la salud. Desde entonces, medido como porcentaje del gasto público o del PIB, el gasto de educación y salud se ha mantenido en los niveles vergonzosos de finales de los 80 y principio de los 90.

En esas circunstancias, uno debería encontrar a un Tribunal Supremos en lugar de hacer casos a la hechura del Partido Popular, deberían de estar presionando por el cumplimiento de las leyes relativas a la educación y a la salud del ciudadano común. Y a los funcionarios del Poder Ejecutivo y los miembros de las Legislaturas, buscando allá, buscando aquí, escarbando acá y allá para asegurar los recursos presupuestarios que permitan mejorar el acceso a  la calidad de la educación y la salud que recibe la población. Pero el Tribunal Supremo está tan ocupada en lograr que le asignen los recursos que le corresponden por ley, y que se nombren los jueces que hacen falta, para cumplir con la constitución del Estado Libre Asociado, que carece de tiempo para preocuparse por el cumplimiento de las leyes relativas a los recursos que les corresponden a otros.

El Poder Ejecutivo busca los recursos necesarios, o solicita una emisión de bono, que no es otra cosa que una embrolla más para el pueblo, no para mejorar sustancialmente el porcentaje del gasto público y del Producto Nacional Bruto que se dedica a la salud y la educación de la gente sino para financiar sus iniciativas de "alta rentabilidad electoral estamos a solo unos pocos meses de las próximas elecciones". Y ahora las cámaras Legislativas discuten un proyecto de ley orientado, no a mejorar los programas de alimentación escolar, textos, uniformes y transporte destinados a todos los estudiantes provenientes de las familias de menor ingreso, sean éstos hijos o no de empleados públicos, sino a "favorecer" exclusivamente a los hijos de aquellos que tienen un empleo en el Estado y obtener un préstamo para abrir la cartera para engañarnos de nuevo.

Empero, frente a un Estado y un sistema político que postulan el "sálvese quién pueda" y el "a mi no me importa", hay que reivindicar los sueños que valoran la compasión y la solidaridad, y fortalecen los elementos que mantienen unida y hacen grande a una nación.

Ahora es el momento Puerto Rico que debes valorar quines son los que son y quienes hay que decirle eh pa fuera que van, ¡saquemos las crápulas del gobierno ahora!