En Carolina Puerto Rico Un “carrito chocón”

Por José Cheo Cruz

En eso ha terminado un funcionario del municipio de Carolina, (no diremos el nombre imagíneselo usted)  chocando con todo el que se encuentra a su paso, sin importar si es, guardia o civil, cura o policía, político o sacristán Si para pelear se necesitan dos, de seguro que él es uno. El resto es discusión pública y vainas para el Gobierno y para el alcalde de Carolina José E. Aponte de La Torre quien sí tiene don de gente. 

Me cuentan que de nada han  valido los consejos de amigos y compañeros de trabajo y de partido; le importa un bledo lo que digan los demás, porque al final lo único que cuenta es su propia satisfacción personal, su ego, su historia de dizque pepedeista sobrino de una tía sobre popular en Carolina u otro pueblo cercano,  inmaculado a imagen y semejanza de su propulsora y única guía, su pariente mentora. A ella, a la  maestra, trata de imitar hasta con  gestos, olvidando que su jefe José E. Aponte de La Torre no sólo se distingue por sus habilidades políticas para nadar en aguas tumultuosas, sino que sobresale por su elegancia en el buen decir, por su trato sencillo y afable, por su caballerosidad, por su galanteo y respeto por los demás, especialmente las damas, por su virtuosidad en su expresión poética y política del corazón del rollo de su partido.

En fin, por su rectitud y verticalidad sólo cuando las circunstancias lo exigen, pero al mismo tiempo por una humildad propia únicamente de los grandes. De Aponte  se dicen las mejores cosas en cuanto a su seriedad y honestidad como servidor público. Ya decía hace rato que es un gran administrador económicamente hablando, en tiempos difíciles, cuando la administración de la cosa publica requiera economizar tiene otras exigencias para sus subalternos y líderes comunitarios. Y también  resalta demasiado sus condiciones académicas, cuando la academia también demandaba virtuosidad en la vida diaria. Aunque su temperamento siempre ha sido agrio, a éste falta de sobrada una sonrisa y el trato más amable para el que viene a buscar sus servicios como funcionario publico para el necesitado. Y en lo personal jamás olvidaré cuando hemos tenido que discutir tengo que reconocer que es tolerante también no todo es malo sin lugar a dudas al buscar una gratuita asesoría para nuestra tesis de grado en desarrollo de la juventud y los niños.

Ahí estaba él, presto a tal solicitud, como suele hacerlo con todos los que les preguntan. Pero parece que los años han tocado no sólo su anatomía sino también su carácter. Este está “sangrú” como nunca antes, con el agravante de que ahora está en una función ministerial que le obliga a manejarse con delicadeza, porque hasta un gesto suyo pudiera comprometer una decisión de Estado. Más aún en una situación como la actual, donde lo que menos necesita Aponte un tanto enfermo, es a un funcionario metiendo la pata hasta la tambora y peleándose con todo el que le pique un ojo y por cualquier “quítame esta paja”. Si no, que le pregunten a los Gigantes de Carolina Doble A y a Arrevica y las demás ligas de Carolina. Hasta ellos llevaron...