Por José Cheo Cruz
En este final de año quiero invitar a todos los Puertorriqueños a que escuchemos y analicemos los mensajes, no rebusquemos el mensajero, porque no importa quien lo diga la vedad es la verdad, aunque con ello perdamos amistades, quiero enviarle un saludo de despedida de año muy especialmente a Pedro Rosselló González, porque su discurso trillado me encanta, porque dos mas dos son cuatro aunque lo diga un loco, y esto no viene por favoritismo político, porque no soy, repito, no soy de ningún partido, ahora soy Estadista, los partidos practican la partidocracia y la busconería como filosofía de vida, ni siquiera defienden sus colectividades, defienden sus estómagos y sus carteras.
Que haya esperanzas de que se castigue a los que se roben la esperanza, a los que la secuestran, a los que la mataron. que pintemos el medio ambiente del color de la esperanza de un país por encima de la mediocridad Y saber que se puede y QUERER QUE SE PUEDA .
Definimos la esperanza como: “Un estado de ánimo en el cual se nos presenta como posible, lo que deseamos”. Es también divinidad romana personificada con figura de mujer, con las vestimentas en una mano y en la otra una flor. Para los Puertorriqueños es además insecto, saltamontes, también le decimos esperanza. Sentimiento con color de naturaleza, ecológico, intenso, profundo, tropical, verde.
Es tema con virtud teologal, canción de los grandes poetas, melodía de Diego Torres, es lo último que se pierde, es hacer desaparecer los miedos. A propósito de un nuevo año con presagios cruzados, existe una esperanza descontaminada de intereses ajenos.
La esperanza íntima, la personal, la propia, la que nos cuesta definir para darle sentido a la existencia, como ciudadanos del mundo y como Puertorriqueños Americanos. Recurso vital para acercar nuestra existencia a los sueños, a las quimeras personales, a las fantasías atesoradas, a las ilusiones por realizar.
Existe otra esperanza colectiva de una Isla o nación como le luzca mejor a usted, más justa, de menos desequilibrios sociales y de riquezas mejor repartidas, donde el desarrollo dé para todos. Una patria donde la salud esté al alcance de los bolsillos con la tarjeta de salud de Rosselló y donde las dificultades de la economía sean neutralizadas por nuestra capacidad de generar riquezas, y no poniendo impuestos como el maldito IVU de Aníbal Acevedo Vilá y los Legisladores del PNP y del PPD.
Perspectivas de un país más cerca de Dios y de sus principios fundamentales, sin importar la idea que se tenga de ese ser Supremo. Esperanzas de una educación colectiva e insular dirigida a producir mejores Puertorriqueños sin ineptos como Aragunte o arucunde que se hunde el país con estos seres desgraciados y arrogantes, en camino hacia el futuro lleno de esperanza.
La esperanza de un país lleno de esperanzas, donde la importancia no sea si hay más ricos si no menos pobres. Expectativas de un medio ambiente mejor tratado para una naturaleza más benigna, superando debilidades frente a sus reacciones y no oportunistas como Tito Car Jat que es un vago bien cuidado y con calma que de seguro durara un montón.
Anhelos de conservar lo bueno que tenemos y desechar lobos con ropaje de ovejas. Recuerde que “Los aduladores tienen la apariencia de amigos, como los lobos tienen la apariencia de perros”.
Ilusión de que al nacer el año 2008 renazca la Isla de Puerto Rico o nuestra nación Puertorriqueña, con mas fervor de seguir progresando con el bien común a cuesta como el bacalao.
Esperanzas de que se castigue a los que se roben la esperanza, a los que la secuestran, que condenen a los que la mataron. De encontrar cristales de certezas para mirar el futuro con fe y confianza remembrando a Carlos Romero Barceló hechura nuestra. Que aprendamos a saber que se puede como dice Rosselló y Diego Torres.
Que el corazón se llene de anhelos de distinguir lo que nos conviene, en medio de la efervescencia política, preámbulo de las elecciones generales del 2008 pasando por unas primarias de unos traidores y mamao, contra la institución del respeto y la dignidad de la esperanza, con sonido de tambores de guerra.
Que las expectativas positivas dominen la sensación de abatimiento temprano, creencia cierta de que como sociedad superaremos la violencia, la inseguridad, la corrupción, la falta de norte, la ausencia de disciplina, las incertidumbres y la desconfianza.
Que suprimamos la desesperanza. Que sea “el sueño del hombre despierto” porque “todo hombre no vive más que por lo que espera”. Que todo sea color esperanza aunque eliminemos el PIP y que Puerto Rico sea un mundo mejor para vivir en alegría y diversión colectiva porque tenemos más salud, mejores empleo y mucha alimentación para el pobre desvalido.
QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS Y NO ILUSTRE EL CAMINO A SEGUIR DENTRO DE ESTA TINIEBLA EN QUE VIVIMOS HOY PARA EL 2008.