EL ENGAÑO Y EL DOLOR
Jose Cheo Cruz
Una cosa piensa el burro y otra el que lo apareja. Claro, contundente y preciso es este refrán popular. Cuando acudimos a la urna a depositar nuestro voto por un candidato a la gobernación, Alcalde, Representante, Senador o Asambleístas, lo hacemos esperanzados de que trabajará en favor de la Isla del Encanto o del espanto o de nuestro pueblo.
Muchos lo hacemos tomando en cuenta sus ofertas, promesas y compromisos que dice asumirá. Con el paso del tiempo, la frustración ha ido creciendo entre la población votante.
Los representantes, senadores, los alcaldes y el Poder Ejecutivo en general especialmente el Gobernador se han encargado de desalentar a quienes hemos creído en el voto directo para escoger personas capaces de enfrentar y resolver parte de los males que nos agobian colectivamente de día a día.
Las actuaciones de quienes nos han representado hasta ahora, con sus contadas excepciones, han sido decepcionantes, tanto en la parte legislativa, ejecutiva, como municipal.
Muchos consideramos inexplicable la postura asumida por los senadores del PNP sobre su dirección y el bienestar general de pueblo, donde no han presentado ningún proyecto clave para salir del atolladero al que nos llevó el pasado gobierno de Sila Calderón.
Incluso, algunos han admitido que fuerzas externas han incidido para la no aprobación de piezas fundamentales para la estabilidad económica y la investigación de los robos del erario público que la doña portentosa y su flamante amante esposo, nos legaron, en las llamadas comunidades especiales y el fideicomiso de ellas, entre muchas otras cosas.
Otros, del mismo partido PNP, afirman que algunos son intolerantes; al no cederle el paso a Pedro Rosselló como máximo líder de la Estadidad y del PNP, el pueblo en general o por lo menos la mitad de ello cree una vergüenza que se paralice ‘las babosadas del Senado por posiciones y contratos, paralizando el progreso del país.
Es cierto que los legisladores son escogidos en la boleta de un determinado partido. Pero por él no sólo votan los miembros de esa agrupación. Además, cuando juran cumplir las leyes y las constituciones de Puerto Rico y de Los Estados Unidos, se comprometen a trabajar por todos. Hasta ahora, los legisladores, el gobernador y algunos alcaldes, sólo trabajan por y para ellos.
Es lamentable y penoso, pero es así y así su pomposa vida. Tal parece que el país que defienden, no es el de todos, sino el que se han inventado para ellos, especialmente Héctor Martínez y Lorna Soto en el distrito de Carolina, Orlando Parga el bocón, se le olvidó la mucha leche tres monjita que bebió del fondo de la llamada “casa de la Estadidad” vociferando “Con Dios Y Con la Estadidad”, y muchos buscones como María Milagros (TATA) Charvonier, que no se conforma con cuatro contratos, sino que ahora quiere desgraciarnos la vida y el futuro de nuestro pueblo, Río Grande, por sus deseos y apetencias personales, y se olvidó de que, los traidores, no entran al reino del pueblo Puertorriqueño, que te parece Cholito que te parece, ¿ha donde llegaremos con tanta maldad? dice la selecta.