¡EL GOBIERNO COMPARTIDO, SIN PARTIDO!

 José Cheo Cruz

 

Si el equipo del gobernador “electo” o “impuesto” como usted prefiera tiene el tino, como lo anunciado por él, de formar un gobierno compartido y  que no sólo den prioridad a las obras que reclamen las comunidades, sino que los mismos estén formados por personas “desarrollistas” que pertenezcan o no a partidos políticos, pero que se hayan distinguido por el trabajo por el bien común, digo, sin sectarismos de ningún tipo y tratando a todos como Puertorriqueños y ciudadanos, entonces el gobernador no sólo eligió el camino correcto de “acercar el oído al corazón del pueblo”, por un lado, de iniciar eso que se llama la “democracia participativa”, por el otro, que no es más que poner como norte al pueblo Puetorriqueño y sus instituciones más representativas y a la gente que más duele los problemas comunitarios, aunque hay que contar siempre conque aparecerán un par de trepadores y un par de personas que deseen hacer negocios por vías ’non santas’.

 

¡Pero eso es lo de menos!


Desde el inicio de la gestión de Aníbal Acevedo Vilá siempre he dicho a mis amigos mas cercanos, recordando los famosos “Pactos de la Moncloa”, que fue cuando el presidente del Gobierno español, Adolfo Suárez, y el rey Juan Carlos I. trazaron un plan a sólo tres años de desaparecida la figura tutelar del dictador Francisco Franco, “Caudillo de España por la Gracia de Dios”, y ya para 1978 habían logrado lo increíble: que franquistas o falangistas, comunistas, realistas, republicanos, socialistas, socialdemócratas, centristas, comunistas, etcétera (sólo con la exclusión voluntaria de dos o tres partiditos, que lo único que hicieron fue confirmar la regla), firmaran un acuerdo no por ellos, cuyas diferencias parecían insalvables, sino por España, que estaba al borde del descalabro económico y la guerra civil -ya el rey había abortado un intento de la gente del general Milán del Busch cuando un teniente coronel, pistola en mano, ordenó la disolución Parlamento-, lo que selló hasta el Sol de hoy el descomunal desarrollo que ha alcanzado la Madre Patria en menos de tres décadas, convirtiéndose en la octava o novena economía del mundo.


Cuando digo esto, personas me comentaron que yo era un iluso, pero les advertí que “llovían sobre mojado” porque siempre me he considerado no sólo “un triste payaso”, sino un verdadero Quijote (y lo sigo siendo, con mi adarga al brazo ’deshaciendo’ entuertos contra viento y marea) no importándome si son de mi partido o de otro; pero que en vez de retaliación -que nada tiene que ver con la Justicia y los procesos judiciales, que son otra cosa-; en vez de la “verba” improductiva; en vez de la ‘sabichosería’ reinante, y en vez del espíritu derrotista y caníbal que acompaña a centenares de miles de Puertorriqueños, jamás he hecho crítica, por duras que sean, para aplastar a nadie ni para quitarle lo suyo, sino que soy un sembrador y que a lo único que he aspirado desde que soy consciente de mismidad, es vivir en un país y una sociedad donde todo el mundo haga uso de sus talentos y dones, donde desterremos el hambre, el sectarismo, la mediocridad y la indecencia y la corrupción.


De modo, pues, que los movimientos pro gobierno compartido que dice el gobernador Aníbal Acevedo Vila que promueve  -y ojalá que use cada vez a algún personero que respete y haya respetado al PNP y a los Estadistas no a los perseguidores malignos que tiene en su entorno en esto-, no son más que un viejo anhelo de este escribano que  lo ha pedido a varios gobiernos municipales (15 entre ellos) donde he trabajado, porque éstos eliminen, primero, la discriminación por razones políticas; segundo, se “sube al pueblo” poniendo su voz al frente de las necesidades de la comunidad; tercero: se captan los elementos más progresistas de todas las regiones, los que más han luchado por el progreso; y, por último, se pone en práctica la democracia participativa, sin exclusión de las fuerzas organizadas en el seno de esas localidades. Por tanto, la democracia sale del pueblo, no se exporta desde los centros urbanos o tierras lejanas.


Quizás no tengamos la madurez social y política de los convocados en La Moncloa, pero al margen de la lucha política, económica y social -que seguirán dándose en una sociedad signada por las injusticias, el robo del erario, la lenidad de Justicia, el abuso y la impunidad-, no hay que olvidar lo que decía Rubén Darío en su “Oda a Roosevelt”, de que somos un cachorro descendiente del león español, y es bien sabido que los hijos bien criados ni deshonran a sus padres y siguen los ejemplos que les hagan sentir orgullosos.


Lo importante es que presentemos una cara al exterior y a los Estados Unidos principalmente de que queremos salir de la presente prángana -aunque sigan las contradicciones internas de las fuerzas sociales, políticas y económicas: en una palabra, para ser maniqueos, del enfrentamiento entre el bien y mal, del progreso y del atraso- y que contamos con todos “a tiempo” para hacerlo y de una vez y por toda por Dios arreglar el entuerto del estatus político que no sirve para nada.
Si el gobernador Acevedo Vilá y su gente, se convierten en Los Artesano, más sus mejores hombres, se aferrán a ese camino, si dejan su oído ahí, en el pecho, oyendo el latir popular, sin prepotencia, sin insultos, y en una covacha donde todos quepan y todos valgan, no hay derrota posible. Aunque ellos sean derrotados, el pueblo al que se le sirve no, que es la máxima aspiración de todo buen estadista. Amén.