El milagro del trabajo

Por Yaqui Núñez del Risco

En un país como el nuestro, dependiente de los cambios y especulaciones de economías poderosas, ubicado en el mismo trayecto de incontrolables y frecuentes fenómenos naturales, con desigualdades cada vez más pronunciadas entre unos pocos ricos y otros muchos pobres, como si se tratara de dos países en un mismo territorio, es muy difícil gobernar logrando no ya la satisfacción de las necesidades y derechos sino la simple comprensión de que hay soluciones que pueden lograrse con la participación de todos los nacionales, con lo nuestro y con los nuestros.

 Para pintar con palabras y dejar ver lo que quiero decir, me valgo de este cuento que me llegó por Internet. Dicen que, en sólo dos años, un hombre convirtió un territorio pedregoso en un jardín lleno de flores que se hizo famoso en la comarca. Un día, un santo varón pasó por el jardín y, para que el jardinero no olvidara quién era el Creador Supremo de su obra, le dijo:

-Jardinero, este jardín tan hermoso es una verdadera bendición que Dios te ha dado.

El jardinero comprendió el mensaje y le respondió:

-Tienes razón santo varón, si no fuese por el sol y por la lluvia, por la tierra y por el milagro de las semillas y por las estaciones del año, no tendría ningún jardín; pero deberías haber visto cómo estaba este lugar hace dos años cuando Dios lo tenía esperando que alguien lo trabajara y lo enriqueciera.