QUE ES LA CORTESIA Y DONDE DEBEMOS APLICARLA

Por José Cheo Cruz

Conocemos la cortesía como la demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene alguien hacia otra persona. Si buscamos en cualquier diccionario podemos encontrar que cortesía viene de cortés, atento, comedido, afable, urbano. La cortesía es universal. Está estrechamente relacionada a la buena educación y no se hereda. Es un comportamiento que aprendemos en casa, y se cultiva mientras crecemos y asistimos a los centros de estudio y trabajo.

Es importante que los padres y tutores sirvamos de modelo hacia los más pequeños, por ello es que vengo machacando lo de cómo llenar las computadoras de nuestros niños, sin virus y de cosas positivas y sobre todo de cortesía, por ello cuando se termina un juego de pequeñas ligas en el béisbol, en voleibol, menos en baloncesto o balompié, los niños se les induce a que saluden al contrario perdiendo o ganando, ya que nuestras acciones son emuladas por ellos mientras crecen, maduran y fijan su carácter.

Es una de las cualidades más admiradas en una persona y un país, y debemos emplearla con todo nuestro entorno, hasta con los enemigos ante los que se estila ciertas normas de cortesía universales. Incluso el Derecho Internacional dicta comportamientos de cortesía de los funcionarios y ciudadanos de un país a otro, sin importar las diferencias que existan entre las naciones.

Ser cortés no implica mostrar que somos débiles. La cortesía no impide expresar nuestras ideas de manera enérgica cuando sea necesario. Lo bueno es que lo hacemos respetando al otro, brindándole un trato similar al que quisiéramos recibir; permite que las diferencias se desarrollen dentro del marco de la prudencia y la imagen de la persona a la que va dirigida la cortesía. Una de las características representativas de los Puertorriqueños es su cordialidad y buen trato y de eso si que Puerto Rico lo hace mejor.

Todo quien visita Puerto Rico la Isla del encanto el Jardín del edén y la belleza, se debe de llevar el recuerdo de su gente, su tierra, las costumbres y sobre todo de nuestro buen trato. Sin embargo, estamos dejando que el desarrollo que vivimos y el modelo de otras sociedades (malas compañías corrompen buenas costumbres, decía San Pablo), nos traiga numerosos actos de descortesía que invaden nuestro entorno cotidiano desde que salimos de la casa hasta cuando vemos noticias de los medios de comunicación. Oímos a nuestros mayores expresar con tristeza cómo los tiempos de antes eran mejores, sobretodo porque la gente era educada, guardaba las formas y respetaba al prójimo, ahora los llamados comunicadores son inducidos por los mantenedores de programas radiales a insultar a los demás.