LA HORA CERO PARA PUERTO RICO

Por José Cheo Cruz

“Es amoral degustar el plato que no ayudaste a preparar” José Marti

En  diversos corrillos políticos, sociales y económicos de Puerto Rico se discute con insistencia la posibilidad de que un nuevo proyecto politico, o Partido Nuevo completamente, no el “PNP” que como dijimos anteriormente es un mosaico o confederación de grupos sin ideología que viven matándose e inventando cosas con la única finalidad de sacar beneficios de todo tipo de la actividad política, si no me cree vease el caso de Los Peña en las Piedras que se han creido dueños del partido y de la ideologia y que es una herencia descarada y lo peor de todo es que nadie dice nada y el que dice es apoyando el latrocinio de esta familia única en el mundo politico que como los Trujillos en Republica Dominicana se intercambian el poder a sus anchas, cuando una bicha como Isamar que no sabe ni cocinar un huevo, es alcaldesa y ahora su hermano para la camara y su padre regresa para la alcaldia, que no vengan con su cara limpia diciendo que es sociólogo o politólogo. Porque si algo es, de ignorante no pasa, cuando no de sicofante. Y con esa desfachates intentan abrirse espacio en el medio nacional. Se dice que la idea de crear una nueva fuerza politica surge a causa de los constantes descreimientos, del desgaste de las instituciones políticas actuantes desde antes y en el escenario de comienzos de siglo, que hasta acciones tan y tan descaradas como las de las piedras que se creen Peñas verdaderas. En esa virtud se habla de una cuarta via politica para acabar el relajito este.

Nada más válido desde el punto de vista ético-político, en la sociedad Puertorriqueña, que plantearse y discutir abiertamente la validez de la idea de si es factible el surgimiento de un nuevo proyecto político. Hay explicables desilusiones y desencantos, unido a  vergonzosas claudicaciones, como los llamados “autenticos” encabesados por Ñañito y su ganguita, seguida por Luis Fortuño que ni programa ni nada ha presentado, solo que quiere gobernar para defender a Los Fonajeras y a los tutumpotes de Borinquen, que observamos constantemente y a menudo. Años de bregas y frustración atizan y aumentan las perspectivas históricas de tal aspiración, al sentir de muchos.

De ahí que la idea de retomar el curso histórico de un más abarcador proyecto político Puertorriqueño, de auténtico contenido liberador y con objetivos viables inmediatamente, o a plazo, con metas globales y estratégicas, pudiera estar en su hora cero y meter en un Gigante Osteraizer a los partidos existentes y sus politiqueros y votar dicha toma porque si se las damos a los animales realengos de Puerto Rico se mueren de seguro.

Hablaríamos entonces de un proyecto político serio que, partiendo de una visión correcta  de la sociedad Puertorriqueña alcance y logre una real, palpable y cuantificable liberación. No es pues una propuesta de alianzas ni de toma del poder, como la propuesta de un individuo traidor y buscon como Luis Fortuño, que en su casa le dan Arroz, habichuelas y carne la bandera Nacional Puertorriqueña, no sería eso simplemente. Ni distribución de poderes e influencias, ni creación de representaciones ó estamentos burocráticos o corporativos, como la de Los Peñas en Las Piedras que parece que son calizas dichas piedras, aunque ciertas implicaciones de este tipo puedan inferirse o estar consideradas dentro del contexto general.

Talvez se trate, decimos, de algo más abarcador y sustancial; la construcción de otro orden, otra cultura social, con nuevos valores y encauzamiento fértil de los fines mismos de la comunidad. Por décadas se nos predicó con mucha fuerza que el desarrollo de la sociedad Puertorriqueña y por ende el bienestar del pueblo vendría en función de la ciencia y la técnica, del crecimiento de la producción y los márgenes de beneficios; hoy día sabemos que ese camino no será bastante para alcanzar el desarrollo político integral ni el bienestar completo de la Isma ni mucho menos la integracion total a la gran Nacion Norteamerica, y la independencia mucho menos.

Tenemos que aceptar que con fórmulas extrapoladas de remotas realidades no se construye un modelo de proyecto político viable y sustentable. Sólo cuando el pueblo se propone defender el mundo válido de sus aspiraciones y valores, y rechaza aquellos que obstaculizan su proceso de avance es cuando podemos hablar del cambio cualitativo que forja el proyecto histórico de liberación.

Evitando toda conformación retórica debemos adivinar que un proyecto político en agraz en  Borinquen, después de las iniciativas y fracasos vividos no podrá prescindir de una definición clara y diferenciada de la idea desarrollista, donde el modelo sea ajustado a la vida Puertorriqueña, acostumbrada ya a patrones de consumo y que responda a nuestras necesidades y formación cultural y que ofrezca y asegure una alta calidad de vida, a fin de que todos tengan posibilidad de satisfacer sus necesidades vitales, en el marco de una democracia real donde quede definitivamente establecido, sin posibilidad de reversión o retroceso, que el poder político y las decisiones económicas se encuentran en manos y las ejercen las grandes mayorías nacionales. Una democracia functional, no la de claques y clanes como es ahora, que solo cuentan los que coabitan en una habitacion partidistas y allrededor del anillo panacea y de canchanchanes, y eso esta definido así en los tres partidos de las tres letras que existen en la tierra de Betances, Hostos, pedro Albizus Campos, Don Luis A. Ferré, ect, ect.

Sería necesario que el nuevo proyecto político interprete con fidelidad el país, lo que hemos sido y lo que deberemos ser. Se requeriría un diagnostico certero de la realidad y la fijación de una escala de valores trascendentes. Un proyecto para el Puertorriqueño, para una sociedad humana concreta, de carne y hueso, que ansía su total liberación. Ese hombre nuevo concienciado debería encarnar el proyecto en sí mismo.

Muchos de los que sostienen la posibilidad del surgimiento de un nuevo proyecto político lo hacen partiendo de su propia experiencia, lo cual es bueno y auspicioso, pero tenemos que decir que la sola experiencia personal, fallida en muchos casos, no establece un rango o una jerarquía para protagonizar el surgimiento del proyecto en cuestión. Se requerirá del los organizadores y militantes una gran conciencia histórica, cantidad enorme de buena voluntad, capacidad, renuncia y sobretodo, de humildad, para aprender de los errores y las prácticas viciosas del pasado.

Es cierto que el país aspira y necesita una transformación audaz, profundamente innovadora. Hay que emprender, sin esperar más, reformas urgentes, y para ello se requiere de  gran capacidad política  creativa. Se requiere además de altruismo y voluntad integradora para ver el conjunto. Los sectarismos y las actitudes excluyentes no pintan nada en este deseado proyecto histórico. Lo interpretamos como un proyecto nuevo, para el nuevo hombre, para el ser Puertorriqueño carente de orientación sentido en su vida miserable y que sueña obscuramente con su liberación. No un hombre utópico, sino el hombre Puertorriqueño de hoy día, el que trabaja, estudia, vegeta, sueña y aspira. Un ser humano concreto de dimensión real que esta ahí, en una patria suplicante y llena de ilusiones, al cual habrá que llenar de conciencia y de saberes prácticos a la vez.

Pero sabemos que no es fácil la tarea que pudieran asumir los que crean en un proyecto así. Si  no fuera difícil ya se hubiera concretado. La historia de la revolución latinoamericana, llena de episodios heroicos o épicos sólo nos presenta un paradigma ó símbolo del hombre nuevo, ese gigante de la acción José E. Aponte de La Torre que murió peleando en la Quebrada por una sociedad sin divisions coloridas y todos eran iguales ante sus ejecutorias, eso me consta de propio y personal conocimiento. Un prototipo de ser humano único. Y cuyas enseñanzas pueden bien servir de guía a la hora de diseñar las líneas maestras de ese proyecto político histórico que muchos claman en Puerto Rico. De nuevo, la utopía posible.

Ese hombre nuevo sería  dimensionado en su jerarquía humana, no bélica, pues el modelo de lucha ha sido rebasado; es en la dimensión humana que se debería calibrar el prototipo Aponte, ponte con Aponte, capaz de una renuncia extraordinaria que incluyó: familia, honores, puestos, reconocimientos, poder, distinción y aprecio. Ese ser humano capaz de vencer la enfermedad, doblegar el cansancio y derrotar el sectarismo para imponer el juicio del ideal supremo en el hombre a liberar.

En ese  marco conceptual, ideal; ¿cuántos de los que hablan bien del surgimiento del proyecto estarían en condiciones de encarar un testimonio o conducta semejante a la de José E. Aponte de La Torre, en términos de renuncia y entrega? He ahí la gran interrogante, a responder con sinceridad para afrontar con seriedad el tema de la discusión de los problemas acusiantes de nuestra querida isla del expanto hoy por hoy Puerto Rico combertida en archipielago con caciques buscones pordoquier, !Que nos pasa Puerto Rico, actuemos ahora!.

Recuerden que Cuando el lodo cenagoso del fondo se va asentando, las aguas se ponen claras y la historia abre mejor su ojo -que para Rosselló es azul-; por eso, los calumniadores y acérrimos enemigos de Pedro Rosselló, hoy no le reconocen virtudes que niegan por fanatismo político. Por su aporte a la democracia, por su bondad y su desprendimiento, somos muchos los Puertorriqueños que no aceptaremos -aunque no hayamos seguido políticamente al doctor Rosselló- que sus seguidores ni nadie lo coloque a nivel del engendro de trapo sucio, la ‘motorizadora’ de la más grande campaña de infamia y descrédito contra la integridad de Pedro Rosselló. Pedro es esposo de Maga Rosselló Nevares, pero es patrimonio de todos los Estadista y cuidado sino de todos los Puertorriqueños decentes. A estos buscones come solos de nuevo cuño que dejen su populismo, PPDista y su demagogia para conseguir votos para Fortuño, no para la Estadidad que es una mala palabra para ellos, porque Rosselló no está muerto y es el unico que ha plantado cambios serios en este momento.