LAS MADRES  DEBEN HACERSE UNA PRUEBA PARA DETECTAR EL SÍNDROME DE DOWN.

El Colegio de Obstetras y Ginecólogos de los Estados Unidos empezará a recomendar que todas las embarazadas, independientemente de su edad, se sometan a una prueba de detección del síndrome de Down.

El hecho que ya no se recomienden las pruebas a las mayores de 35 años se debe a que ahora se cuenta con una serie de pruebas menos invasivas que la vieja amniosíntesis, las cuales pueden detectar desde los primeros tres meses de embarazo si un feto presenta riesgos de tener Down u otros tipos de defectos cromosómicos.

Los nuevos parámetros fueron publicados en la edición de enero de la revista especializada Obstetrics & Gynecology.

Alrededor de uno de cada 800 bebés presenta el síndrome de Down, un problema causado por un cromosoma extra, el cual causa retardo mental, cabeza pequeña con rostro plano y ancho y, con frecuencia, graves defectos cardíacos.

La edad de 35 años viene a ser un límite no muy exacto para determinar qué mujeres deben someterse a las pruebas de detección, ya que aunque mientras más edad tengan son mayores los riesgos de tener un bebé con ese problema, no existe un punto definido a partir del cual se empiece a tener riesgos.

El incremento en el riesgo es gradual, desde uno de cada 1.200 entre las madres de 25 años o menos, hasta uno en cada 300 en las de 35. Nada cambia de pronto después de que la mujer cumple esa edad. De hecho, como la mayor parte de los partos son de mujeres jóvenes, las menores de 35 son las que dan a luz al mayor número de niños con síndrome de Down en los Estados Unidos.

"Es claro que no ocurre algo mágico a los 35", dijo el doctor James Goldberg, de la Asociación Perinatal de San Francisco y miembro de la comisión del Colegio de Obstetras que presentó los nuevos lineamientos. "Hemos dejado de lado el límite de 35 años porque tenemos mejores pruebas para detectarlo".

La detección no tiene solamente como fin decidir si se continúa con el embarazo. El diagnóstico prenatal es importante incluso para las madres que no considerarían realizar un aborto, porque los bebés con Down pueden necesitar cuidado especializado al nacer, lo que afecta la elección del personal médico al momento del parto, agregó.

El límite original de 35 años fue elegido hace años, cuando los médicos tenían menos información sobre los riesgos que el feto padeciera síndrome de Down y la única forma de detectarlo prenatalmente era la prueba de la amniosíntesis, usando una aguja para tomar fluido amniótico de la placenta, dijo.

Esa prueba es muy fiel, pero se reservaba para mujeres con alto riesgo de tener un hijo con Down debido a que puede causar un aborto. Un estudio realizado este año señala que el riesgo de legrado es de uno en cada 1.600 embarazos, mucho menos que lo calculado anteriormente.