LOS ACTOS Y CAMINOS DE DIOS NO HAY QUIEN LO COMPRENDA

Por José Cheo Cruz

Las catástrofes naturales son actos actos de Dios para recordarle al ser humano que El existe. Lo que sabemos por la experiencia, es que aún hay algo más terrible que estos inesperados destrozos: la incapacidad de los hombres para mitigar los actos de Dios. El tema es muy importante. Una buena parte de América Latina está apostando por el llamado socialismo, de cosas científicas pero ninguno ha sabido como evitar los fenómenos naturales y se trata, precisamente, de una zona compuesta por países propensos a los grandes desastres naturales (terremotos, ciclones, inundaciones y deslizamientos), y esas devastadoras experiencias son todavía peores en sociedades organizadas en torno a Estados todopoderosos en los que la sociedad civil ha sido deliberadamente diezmada, este es el caso lamentable de nuestros hermanos Cubanos.

Me explico. En Cuba el ciclón Gustav acaba de destruir más de cien mil casas en el occidente del país. Isla de Pinos y Pinar del Río son hoy territorios devastados por la inclemencia del huracán. Castro exagera cuando afirma que ha habido el equivalente de una explosión nuclear, pero ha sido muy grave. Medio millón de personas carecen de techo, agua potable, electricidad, comida o medicinas. Miles de escuelas, puentes y empresas “entre ellas la gran zona tabacalera” y centros de salud han sido demolidos por la fuerza del agua y del viento.

Afortunadamente, la pérdida de vidas humanas ha sido mínima por la gran habilidad de la organización de defensa civil que posee el país. Como se trata de una sociedad altamente militarizada y encuadrada en organizaciones de masas verticalmente controladas por la policía política, el gobierno es capaz de evacuar a un millón de personas en 24 horas. Eso lo hacen mucho mejor que las naciones democráticas más ricas del planeta como Estados Unidos en New Orlean y otras zonas como California atacadas por los grandes tornados y los fuegos .

Pero ahí comienza la agonía: no hay régimen más torpe que el socialismo para rehacer los estragos provocados por los desastres naturales o los generados por las guerras. En Cuba hay “albergues provisionales” en los que numerosas familias han pasado décadas a la espera de la reconstrucción de sus viviendas. Hace 45 años que otro devastador ciclón, el Flora, afectó a Cuba, y todavía hay secuelas y huellas de aquella tragedia. Algo de lo que nadie debe sorprenderse: en 1989, cuando fue derribado el Muro de Berlín, el mundo entero pudo comprobar que los 44 años que habían transcurrido desde el fin de la Segunda Guerra no les habían alcanzado a los comunistas para recoger los escombros provocados por los bombardeos de los aliados, por ello es que creo en la gran Nación Americana con todo y sus defectos y que nos mantengan como una colonia despreciable en el mundo.

¿Por qué son tan incapaces los gobiernos socialistas-estatistas para reconstruir los daños producidos por los grandes percances que periódicamente afectan a casi todas las sociedades? La primera razón tiene que ver con el inventario de repuestos. Son sociedades desabastecidas, impotentes para solucionar situaciones imponderables debido a la infinita torpeza de los modelos de economía planificada. En Cuba no hay colchones, inodoros o electrodomésticos de reemplazo para afrontar el más pequeño de los inconvenientes. No hay puertas, ventanas o planchas de madera o uralita para reconstruir los techos y paredes. En Cuba no hay prácticamente nada: el infeliz que perdió su poca ropa y sus zapatos demorará años en reunir un nuevo ajuar y es a eso que aspiramos en Puerto Rico, claro que no aspiramos a ser mejor que lo que somos hoy.

Pero la segunda razón es todavía más importante: en las sociedades socialistas altamente estatizadas (todas legendariamente improductivas), sólo hay un centro dotado de recursos (siempre notablemente limitados) capaz de tomar decisiones y de ejecutarlas. Eso genera una cadena de arbitrariedades, corrupción e ineficiencia que suele traducirse en la parálisis creciente de la recuperación, en Puerto Rico el gobierno tiene reservas el Federal tiene a FEMA y la Cruz Roja esta ahí esa es nuestra reserva, razones mas poderosas para convertirnos en Estado, en New Orlean ya las casas se reconstruyeron de nuevo.

Colón descubrió los ciclones en Cuba, y desde entonces se les conoce con el nombre con que los indios taínos designaban al dios responsable de enviar estos fenómenos: Huracán. Cuba siempre los ha padecido porque está en el camino que suelen recorrer estos terribles gigantes que no son residentes de Carolina Puerto Rico, lo que no impidió que el país aprendiera a enfrentarse a ellos hábilmente. Sólo en el siglo XX, por lo menos tres ciclones han sido peores que el Gustav (1926, 1932 y 1944), pero en los tres casos en menos de seis meses habían desaparecido las cicatrices dejadas por estas colosales tormentas. ¿Por qué? Porque existía una densa sociedad civil provista de un gran tejido comercial, y cada persona sabía cuáles eran sus necesidades inmediatas y cómo afrontarlas. La “mano invisible” no sólo opera en circunstancias normales: es aun más eficiente cuando tiene que improvisar soluciones de vida o muerte. Hoy esa inmensa tarea, compleja y minuciosa, le corresponde al Estado y éste, simplemente, no sabe llevarla a cabo.

Le pregunto y me pregunto es a eso que aspiramos cuando escuchamos a algunos disparateros hablar de socialismo e independencia que barbaridad, hay que luchar por que los Norteamericanos inviertan más dinero en nuestra nación siendo una sociedad mas llevadera y sólida para que tengamos muchos mas beneficios.

Ahora bien Fidel y su gente ni hace ni deja hacer, creo que todos por todos los medios tenemos que ayudar a nuestros hermanos Cubanos de allá para que puedan mitigar esta terrible situación que si es designio de Dios El sabrá porque lo envió para Cuba y no para Puerto Rico donde vivimos en sodoma y gomorra, por algo se nos ha enseñado que los caminos de Dios no hay quien lo comprenda, por algo ha sucedido esto, ya veremos, ayudemos a nuestros hermanos Cubanos con cualquier utensilio útil para ellos.