LOS HACEDORES DE IMÁGENES SON NECESARIOS EN POLÍTICA.
Por José Cheo Cruz
En Puerto Rico va perdiendo importancia los asesores de imágenes pero lo cierto es que los políticos Puertorriqueños ahora mas que nunca necesitan fomentar sus imágenes porque sus acciones lo desdibujan y los llevan al fracaso, ese parece ser el caso de dos alcaldes de la zona este de Puerto Rico que mantienen en su entorno personeros que nada hacen para mejorar su imagen solo sirven para destruir lo que ellos hacen por el bien común, !Que barbaridad! Y que pena me da que esto siga así y que estos personeros sigan disfrutando de sus curules.
Existen personeros que solo están en el gobierno para desarrollar sus prepotencias y crear problemas a granel que pueden costar muy caro, en las aspiraciones de alcaldes de revalidar en sus posiciones, que aunque no tienen buenos contrincante de frente como ejemplo mencionaremos la persona de Epi Jr, el de la llamada movida, que no es mas que la movida de lo ilicito en ese municipio, su campaña esta llena de palabrerías de los corruptos, por eso aquello de la movida en Carolina.
También usemos como ejemplo de maestros positivos los asesores de imagen de Tony Blair, Bill Clinton o Ronald Reagan que se han convertido en celebridades, pero en realidad es una figura que existe desde la Inglaterra de la Reforma. Un alemán llamado Hans Holbein se estableció en el Londres del siglo XVI y dio humanidad y presencia a uno de los monarcas más crueles de la historia, Enrique VIII (además de recorrer Europa por encargo suyo retratando a potenciales esposas, como si su paleta fuese la primera cámara fotográfica de la historia).
Pero sería injusto reducir a Holbein a un simple retratista de la corte, o a relaciones públicas del despótico rey Tudor conocido por cortar cabezas. El gran mérito del artista de Ausburgo, a quien la Tate Modern dedica la mayor exposición en casi medio siglo, fue el hombre que trajo de golpe el Renacimiento a una Inglaterra que se debatía por salir de las tinieblas de la Edad Media. En palabras del crítico Waldemar Janusczak, era en su contexto histórico "el equivalente de lo que es Rumanía".
Hombre culto e inteligente –como demuestra el hecho de que llegase a Londres con una recomendación de Erasmo de Rotterdam dirigida a Tomás Moro, que pronto se convertiría en mártir por "gentileza" de Enrique VIII-, Holbein desembarcó en una Inglaterra convulsa y se convirtió en el cronista visual de una época decisiva, como si hubiese llegado a París en vísperas de la Revolución francesa, o a Nueva York la mañana del 11-S.
Holbein aportó tanto a la cultura y al arte de este país que los británicos lo consideran suyo, por mucho que fuese alemán y sólo pasara veintitrés años en Londres, primero entre 1526 y 1528, y luego entre el 32 y el 43, cuando se estableció definitivamente en la corte Tudor, huyendo de la intransigencia de la Reforma protestante en Centroeuropa para convertirse en "fotógrafo" del Enrique VIII que ejecutó a Tomás Moro y Ana Bolena, hasta su muerte víctima de la plaga.
La exposición que se acaba de inaugurar en la Tate Modern, con la colaboración de museos de todo el mundo, reúne por primera vez el retrato de Enrique VIII del Thyssen-Bornemisza de Madrid con el de su tercera esposa Jane Seymour, que se encuentra en el Kunsthistorisches de Viena, y el de su hijo Eduardo, Príncipe de Gales, procedente de la National Gallery de Washington. Un total de medio centenar de pinturas, complementadas con dibujos, grabados y objetos decorativos, ofrecen una panorámica única de la época a través de los rostros de reyes, príncipes y princesas, cortesanos, embajadores y mercaderes alemanas en la Inglaterra de la primera mitad del XVI.
La muestra se centra en la etapa inglesa de Holbein y aparece estructurada bajo un doble criterio cronológico y temático. Una sección está dedicada a imágenes del rey Enrique VIII y su familia, otra a miembros de su corte, una tercera más filosófica al auge del humanismo secular en Inglaterra y los conflictos religiosos bajo el paraguas de la Reforma. También examina el desarrollo del pintor como retratista, su relación con los diversos mecenas que tuvo, y la utilización de la escultura y el dibujo para obtener su maravilloso equilibrio entre "presentación" y "carácter". El maestro de Ausburgo habría sido el jefe de comunicaciones ideal de cualquier político contemporáneo, capaz de hacer presentable e incluso humano a un déspota como Enrique VIII y si el político hace cosas buenas para el pueblo es un maíz desarrollar su imagen, pero en carolina caray que esta pasando? Desdibujan al alcalde como gusto y ganas les da, se necesitan crear maestros de Ausburgos Hans Holbein el Alemán.
Los treinta y ocho retratos de Holbein que son el alma de la exposición revelan la inteligencia y carisma del artista, su exquisito cuidado por el detalle, el extraordinario equilibrio de las composiciones. No sólo los rostros parecen vivos, como si mirasen a la cámara, sino que hasta dan ganas de tocar la piel o el terciopelo de los abrigos en una fantástica ilusión de proximidad. Y al mismo tiempo, son capaces de narrar las intrigas palaciegas de una época fascinante, el estoicismo de Tomás Moro, la crueldad de Thomas Cromwell, el realismo de Cristina de Dinamarca. En una época en que muy pocos artistas viajaban, el pintor alemán adoptado por los ingleses fue un auténtico internacionalista que trabajó también en Francia e Italia, y propagó por toda Europa las innovaciones de Durero, Tiziano, Miguel Ángel, Rafael y Leonardo da Vinci.
La exposición de la Tate Modern es una atalaya fascinante para observar una de las épocas más turbulenta en la historia de Inglaterra, pero echa de menos obras de Holbein como el desaparecido Retrato de la familia de Tomás Moro –su primer encargo en estas islas-, y otras que no han sido prestados por los museos que las albergan. La National Gallery de Londres se ha negado a que Los Embajadores, uno de los cuadros más emblemáticos del pintor, efectúe el viaje desde Trafalgar Square hasta Pimlico, alegando su delicado estado de conversación, y la Fritz Collection de Nueva York no ha cedido su retrato de Thomas Cromwell.
La mayor crítica a Holbein es que retrató a Enrique VIII con demasiada generosidad, primando las relaciones públicas y la imagen sobre el naturalismo y la capacidad descriptiva que dominan la inmensa mayoría de sus obras. Pero teniendo en cuenta la obsesión del monarca por cortar cabezas, es comprensible que le pusiera un poco de maquillaje...
Caramba porque no aprendemos a hacer imágenes si el gobernador de Puerto Rico
mantiene unos asesores que aunque él es un desastre administrativamente hablando, ha clavado al pueblo por todos lados o como diría mi abuela el bolsillo está pichao como el famoso jarro aquel del merengue, que no es leña ná, pero señores de Relaciones publicas hasta cuando seremos presuntuosos, hasta cuando estaremos navegando en aguas infectadas de Tiburones, cuidado con eso alcaldes denominados poderosos que pueden pasar muchos sustos y otras yerbas he irse barranco abajo, dejen la intriga ya arremánguense las camisas negras y las corbatas y saquemos los difuntos a vivir