LOS LLAMADOS PARTIDOS MINORITARIOS

 

Por José Cheo Cruz

 

En Puerto Rico se habla de nuevos projectos electorales o grupos minoritatios tales como el PIP y el PPR, que son mas de lo mismo o peor que los demas nada hacen solo viven bien como los politiqueros clientelistas del PNP y del PPD, los nuevos millonarios.

 

Ser minoritario no es sólo pertenecer a un sector pequeño, es ser diferente a la mayoría, teniendo identidad marcada y pensamiento propio, los cuales deben ser respetados y no juzgados como buenos o malos.

 

Si la minoría no reúne esas condiciones que la distingue del resto, se estaría disfrazando de lo que  no es para obtener ventajas. Sería una pigmea moral con ambiciones de rascacielos.

 

En consecuencia, venderse como minoritario apenas por el hecho de contar con menos seguidores es un fraude.

 

En ese contexto, en nuestra política los partidos minoritarios son muy parecidos a los mayoritarios, y en lo que no son similares, son peores. Antes de continuar, resalto que hay excepciones, en Puerto Rico todavia no las hay, por ejemplo, el PIP cuya presencia refresca nuestro escenario político es mas de lo mismo son los mas sabiondos pero en la practica son huecos.


Dirán que estos grupos son necesarios para nuestra democracia. ¡Embuste! Ellos son los primeros en no tener democracia interna, pues permanecen con los mismos dirigentes por los siglos de los siglos,Ruben Berrios, Fernando Martin, ect y si por casualidad los destituyen en una feroz lucha de negocios, los desplazados forman otro partido para seguir siendo jefes, Carlos Gallisá, David Noriega, Noel Colon Martinez, ect.

 

 Sus crisis son económicas, no ideológicas o de principios. Como carecen de personalidad, hoy pueden apoyar a un partido grande y mañana a otro.

 

Son sanguijuelas, que se pegan al animal con más sangre. Los intereses pecuniarios marcan sus conductas, con el agravante de que en ocasiones definen unas elecciones, comprometiendo así el aspecto ético de los vencedores.


Perdonen mi crudeza: pero, no hay nada en política que se parezca tanto a una desorganizada y condenable compañía por acciones que un denominado partido minoritario.

 

En ambos hay fines de lucro, los estatutos son letra muerta, las cuentas no están claras, se hacen asambleas sólo para repartirse dinero a la garata con puño, se reúnen exclusivamente para maquinar y buscarse cada uno lo suyo.

 

Y el presidente desconfía de su tesorero, y éste de aquél y los demás de ellos dos, y los dos del resto.

 

Lo triste es que la plata que se reparten es la nuestra. Viven de la política, no para la política. Imaginen lo que hacen cuando son funcionarios públicos. Y en la medida en que el clientelismo toma fuerza entre nosotros, más se propagan estas entidades oportunistas.


Así que apoyemos a todos aquellos que aspiran a que se redefina el papel de los partidos dizque minoritarios, exigiéndoles cumplir serios requisitos para lograr o mantener su personalidad jurídica.