PARA ESTA CAMPAÑA ELECTORAL 2008, LOS POLITICOS NO TIENEN NADA NUEVO QUE DECIR

Por José Cheo Cruz

Puerto Rico  geográficamente es una Isla relativamente pequeña. Cien millas por treinta y cinco. Con una red de vías de comunicación espectacular, que hace fácil el acceso a todos sus localidades principales y que goza de una dotación vehicular notable se calcula que tres vehículos por hogares, por eso los interminables tapones a cualquier lado, haciendo posible la intercomunicación y que cuenta nada menos que con 7 aeropuertos de los cuales cuatro al menos son aeropuertos internacionales ( El Luis Muñoz Marín, El Borinquen de Aguadilla, Mercedita en Ponce, Fajardo, Arecibo, Arroyo, La Base descontinuada Roosevelt Road, Humacao, Mayagüez el Maní etc.).

Somos un país de reducida población. Unos cinco Millones  de habitantes, predominantemente concentrados en la zona Metropolitana y Ponce y en un segundo término, en menor escala, en Río Grande, Fajardo. Cinco millones muy entrelazados por vínculos de sangre, de padrinazgo que antes era muy sagrado, de vecindario, de escuela, caseríos  o universidad.

Somos un país con una cobertura notable de medios de comunicación social (Televisión, radio y prensa escrita). Se escucha mucho la Radio tres cadenas de noticias importantes Noti Uno, Univision Radio, Radio Isla 1320 y cadena Radio Puerto Rico con WIAC a la cabeza. Pululan las antenas de Televisión y no faltan aun en las casuchas más destartaladas de nuestros barrios marginados y en los ranchos más lejanos. Y una prensa escrita, matutina y semanarios, abundante, bien informada y variada llega puntual a nuestros sectores más cultivados.

La conjunción de estos hechos hace que sea una palpitante verdad que aquí “todos nos conocemos”. A veces más de lo que quisiéramos. No he estado muchas veces por el ejemplo en Ponce. Recuerdo, sin embargo, que al ir a Santa Isabel a dirigir el juego de estrella del béisbol Doble A fueron muchos los que nos conocían El ilustre Vice Presidente de La Federación de Béisbol el Dr. Quiles me pidió que al final del juego que lo acompañara a un cena en el parque en un magnífico sitial y recibí el saludo de los fieles presentes uno a uno.  mi sorpresa fue infinita al escuchar a un alto número de esos deportistas que al saludarme me dijeron: Cheo, no deje de seguir escribiendo ni de hablar por Cadena Radio Voz.

Yo que me creía que en Santa Isabel nadie me conocía y que mis artículos sólo los leía un puñado de ociosos del Área Metropolitana de San Juan y Carolina. Otra vez fue en Naranjito. Andaba yo por allá con unos amigos Iván Rosa y Quico Torres queriendo ver la naturaleza verde del campo: “Usted es Cheo Cruz”. Mi respuesta fue: “Y Usted ¿de qué me conoce?. Se sonrió y me dijo: “De la Radio de la cadena Radio Voz me gusta la música salsa vieja. Me gusta cómo Usted se desenvuelve ante sus detractores. Vaya más a la Radio”.

Pregunte aquí a cualquiera sobre una persona desconocida y enseguida varios le ponen al día de todo su historial: padres, compadres y comadres, amigos y vecinos, triunfos y descalabros, venturas y desventuras.

Esto supuesto, se entiende que en países dilatados, de poblaciones grandes y dispersas los candidatos a la gobernación y a las alcaldías tengan que gastar mucho tiempo en darse a conocer personalmente debiendo desplazarse a lugares muy lejanos de su residencia, pero no tiene sentido que entre nosotros se siga esa estrategia, dilapidando fuertes sumas necesarias para solucionar graves problemas de la nación, por ejemplo en los Estados Unidos las campañas son mas cortas que en Puerto Rico.

Aquí todos nos conocemos.

Por otro lado hay que destacar que entre nosotros las figuras políticas por ser las mismas año tras año, elección tras elección, no hay nada nuevo que conocer, búsquese usted los candidatos a legisladores quienes son si no son los mismos, por ejemplo Albita Rivera en San Juan precinto 3 ¿quien no la conoce?.

No faltará, sin embargo, quien piense que esos recorridos con caravanas carnavalescas son necesarios no para conocer las personas-candidatos a la gobernación o a las legislaturas sino para demostrar con ellas su capacidad de arrastre, su poder de convocatoria. Para nadie es un secreto que en una buena parte son los mismos los que conforman todas las caravanas.

Todos o la mayoría, intuimos que hay un consenso mayoritario en la Isla sobre el tiempo que debe ser mínimo- que debe durar la campaña electoral. Con ello lograríamos que las campañas electorales no fuesen tan prolongadas, tan paralizantes del ritmo Isleño y tan escandalosamente dispendiosas en un país de recortadas posibilidades económicas, dependiente de una gran Nación como los Estados Unidos.

Careciendo todos nuestros partidos políticos de fondos propios y de reservas económicas  significativas todos sabemos que las cuantiosas cifras, que las prolongadas campañas electorales exigen, provienen de cinco fuentes: el erario nacional (partido en el Poder); el presupuesto Estatal (grandes sumas que deben ser entregadas por Ley a los partidos a través de la Comisión Estatal de Elecciones); asignaciones de empresas aunque este prohibido por ley; contribuciones de particulares adinerados los ricos los tutumpotes; y aportaciones de miembros del Partido o de contratistas que buscan mejorar sus condiciones.

Las sumas provenientes del erario público son espurias, corruptas. El dinero del Estado es para pagar los sueldos de su empleomanía; cumplir con las exigencias del Bien Común; y poder ofrecer unos servicios básicos de calidad a la sociedad, no para mantener unos vagonetas que forman los partidos políticos.

Su empleo a favor del Partido en el Poder en la campaña electoral, aparte de abusivo, implica deslealtad e injusticia respecto a los demás partidos y provoca rechazo e indignación.

El dinero distribuido entre los partidos contendientes, de acuerdo a la ley electoral y consignado en el Presupuesto, es el único legal y honesto. Es, sin embargo, para ser consumido exclusivamente en la campaña electoral y en modo alguno para ser embolsado por individuos particulares, dirigentes o no del partido, como no pocas veces ha sucedido. Las asignaciones de Empresas Privadas, relativamente libres son ilegales de acuerdo a la ley pero las hacen por lo que entre nosotros legales (no así en muchas naciones organizadas) tienen la contrapartida de hipotecar la libertad e independencia, del partido, sobre todo, que gane la Justa electoral que se sentirá obligado con ellas o se verá urgido por reclamos de ellas.

Las contribuciones de particulares adinerados tienen la contrapartida de que exijan de sus beneficiados respeto y gratitud a sus personas y comportamientos y de que estos, sus beneficiados, se  sientan obligados a cerrar sus ojos a sus posibles fechorías, convirtiéndose en cómplices de ellas.

Las aportaciones (sobre todo si son notables y sacrificadas) de los miembros del Partido, si éste es el que sale victorioso, son peligrosísimas. Conseguida la victoria, vendrá la hora de los resarcimientos e imperiosos reclamos. A la hora de repartir bicocas y canonjías estarán ellos exigiendo en virtud de su aportación la parte que según ellos les corresponde. Una parte que debe ser proporcional al sacrificio hecho. Si lo consiguen, aunque su competencia no responda al cargo conseguido, permanecerán tranquilos pero de lo contrario, se tornarán insatisfechos y rebeldes, comprometiendo el buen hacer del partido ganador y el futuro del país esta hipotecado.

Todo esto se evitaría con una campaña reducida a poco tiempo y por lo tanto menos dispendiosa, inteligente y austera y de acuerdo a las características nuestras, a nuestras complejidades y malas mañas y complicidades en el montaje y sostenimiento de estas campañas excesivas e innecesariamente prolongadas.

Cada vez entre nosotros el voto es menos emocional e individualmente interesado, menos personalista y más racional. En una campaña electoral nuestra (y diríamos que hoy en todas las Democracias vigentes, ante el ocaso de las Ideologías), lo importante no es quién nos va a gobernar sino el proyecto socio-económico, político y cultural que seriamente va a desarrollar en el reducido período de cuatro años, teniendo en cuenta nuestras ancestrales dificultades y nuestras limitadas posibilidades económicas. Esto es lo importante. Y para hacer llegar a toda la ciudadanía ese proyecto provocativo no es necesaria en un país como el nuestro una campaña prolongada sino un intenso empleo en poco tiempo de nuestros eficaces medios de comunicación social, Televisión, Radio y prensa escrita, capaces de llegar a los rincones más alejados en nuestro perímetro reducido a cien por treinta y cinco.

 

Pero quien le pondrá el cascabel a este perro que nos sigue mordiendo día a día y nos perjudica en demasía esto es algo que nadie habla porque aquí se les prohíbe a todos hasta hablar que Dios nos coja confesao y nos proteja de estos males.