MI  fuente de inspiración

Por José Cheo Cruz

Mientras más lo pienso y mientras mas cosas positivas y negativas me suceden en este mundo , más lo creo, me diste la vida para volar junto a ella, me regalaste este don para transmitirle a mucha gente a través de mis palabras y sueños que en la vida hay que luchar por eso que tanto quieres un mundo mejor un Puerto Rico convertido en un mejor lugar para vivir en paz y convertido en Estado de la Nación Americana o que seamos libre totalmente, en un Puerto Rico donde exista la verdadera libertad de expresión y sin persecución por ideas políticas, deportivas  o religiosas y que eliminemos la pobreza.

Has sido mi impulso, mi mayor motivación, eres y siempre serás mi ángel guardián, quien me protege y me guía por este trayecto de vida que día a día camino, enfrentando pruebas y obstáculos, alegrías y triunfos; Tú quien no sólo a mí perdonas sino a todos tus hijos, a nosotros los que estamos en la tierra llenos de tu gran Bendición.

Tu mi Jesús eres el camino, la verdad y la vida, tu eres quien nos da a todos el gran motivo de vivir, de combatir por la vida llevando siempre tu nombre en alto y siendo agradecidos por todo lo que cada día nos regalas. Gracias por ser mi fuente de inspiración! Y ayudarme a ayudar a los demás seres humanos que habitamos este mundo.

Porque dijiste antes de dejar este mundo un nuevo mandamiento os doy, que améis los unos a los otros, por ello creo en ayudar al prójimo en el bien común, nunca en el individual, por ello te pido todos los días que me ilumine el camino a seguir y la fuente de inspiración.

 

Por eso es que cada día mas creo en que la mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo mas intimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde, (por eso llamo a los corruptos como tales) hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos.

 

Semejante carácter no es el resultado de la casualidad dice Elena G. de White, no se debe a favores o dones especiales de la providencia. Un carácter noble es el resultado de al autodisciplina, de la sujeción de la naturaleza baja a la superior, de la entrega del yo al servicio de amor a Dios y al hombre.