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¿PORQUE PEGAMOS CUERNOS?
Por : Yaqui Núñez Del Risco
En un reciente libro sobre la felicidad, Stefan Klein cita, como respuesta, una teoría que se ilustra con una anécdota del presidente de EEUU Calvin Coolidge y su esposa Grace, quienes ocuparon la Casa Blanca desde 1923 a 1929. En una visita de los esposos a una granja, al entrar en el gallinero, la señora Coolidge se fijó en un gallo que estaba montando a la gallina con mucho gusto y preguntó cuántas veces lo hacía al día. Decenas de veces al día, le contestaron. Díganselo al Presidente, dijo ella. Se cuenta que, poco después, pasó por el mismo lugar el Presidente Coolidge con sus acompañantes y cuando le comentaron las hazañas del gallo, el mandatario preguntó: ¿ Siempre con la misma gallina?- Claro que no, señor presidente, con una gallina distinta cada vez. Coolidge sonrió y dijo: Díganselo a la primera dama. Según Klein, el matrimonio Coolidge reconoció la existencia del natural deseo de ir a más. Por esa anécdota, se le dio el nombre de efecto Coolidge al debilitamiento del deseo sexual cuando la pareja siempre es la misma o, agrego yo, cuando no son capaces de nacer cada vez en el deseo de la pareja. Eso provoca el deseo o la necesidad sentida de ir más. Buen provecho, parejas.
Nota de la redacción: “ Con ladrarle a la luna no se le hará perder su brillo ni su luz, que en nuestros pueblos no sólo se lleva la ensoñación de los poetas, sino a esclarecer lo oscurecido que casi es todo.
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