EL FUMAR Y LAS IDEAS INSPIRADAS
Por José Cheo Cruz
No soy un fumador, ni mucho menos compulsivo, no creo en ello, pero cuando quiero escribir algún articulo interesante, o que tengo coraje con alguien, y lo debo demoler con palabras muy finas, prendo un cigarro habano, coiba o partagas o Dominicano, como Aurora, pero lo prendo, también lo he fumado muy bueno de Comerío, pero de que me ayuda a pensar mas profundamente no hay duda, aunque el fumar sea dañino para la salud, de veras que me ayuda no se si es porque es una droga también, pero pareced que ayuda al cerebro.
La historia nos cuenta que Juan Nicot fue un lingüista y compilador del mejor diccionario francés de su época. Siendo embajador de Francia en Portugal, envió a Catalina de Medici semillas de tabaco para ser plantadas y luego usar la hoja para curar heridas, hacer gárgaras e inhalación para provocar el vómito. La planta del tabaco lleva el nombre científico "nicotiana tabacum", en honor a él.
Tales fueron los aportes de Nicot en Francia, que en 1961 en su honor se fundó la "Confrerie de Juan Nicot", hermandad llamada la "Académie de fumeurs et d'amis du tabac". Esta academia de fumadores está compuesta de ochocientos amigos del tabaco, dividida en dieciséis secciones regionales. La ironía de todo ello reside, sin embargo, en que no existe ninguna prueba de que Nicot fumara, oliera o mascara tabaco.
Rodrigo de Xeres, mejor conocido como Rodrigo de Triana, fue encargado por el almirante Cristóbal Colón para las primeras exploraciones a su llegada a estas tierras, y describió la maravillosa visión de haber encontrado un pueblo primitivo que denominó de "hombres chimenea", porque llevaban consigo un tubo marrón ardiendo por un extremo y por el otro parecían beberlo, después expulsaban el humo por la boca y la nariz, dando la impresión de que disfrutaban de ello.
Cuentan que Rodrigo de Triana volvió a España para hacer una demostración pública del acto de fumar y para su sorpresa, por echar humo por sus orificios, sin quemarse, se convencieron de que el Diablo había tomado posesión de su cuerpo. El cura de la parroquia lo denunció al Santo Oficio, y fue sentenciado a pasar varios años en una cárcel de Sevilla. Cuando volvió a casa, se encontró con que todos sus paisanos fumaban. Se conoció como apasionado de este hábito tóxico al físico británico Isaac Newton; Napoleón Bonaparte dejaba rastro visible de tabaco por los lugares que visitaba... Beethoven se inspiraba fumando puros... Richard Wagner, al recibir unos habanos de obsequio, los agradeció así: "Indiscutiblemente ayuda usted a mi ópera El Crepúsculo de los Dioses".
Leonard Spencer Churchill fumaba puros sólo de la isla de Cuba, confeccionados por el tabaquero cubano Tomás Aragón, quien falleció en 1983. Winston Churchill decía a los amigos más íntimos: "Siempre llevo a Cuba en los labios...". El científico alemán Paul Erlich, quien salvó a la humanidad de la sífilis, manifestó: "no puedo pensar sin fumar".
De igual forma, el músico finlandés, Jean Sibelius, confesó que había fumado habanos durante toda su vida. Che Guevara, quien a pesar de sufrir de asma, fumaba picadura de tabaco en su pipa, la que cambió por el habano. Fidel Castro, siempre preocupado por la salud de su pueblo, separó el habano de sus labios, para no seguir dando el mal ejemplo de fumar a los cubanos.
En días recientes, el corpulento Arnold Swarzhenegger, actor y gobernador de California, fue sorprendido en el aeropuerto de Ottawa, Canadá, degustando un "Partagas", un habano cubano, y se armó de inmediato lo de "Belén y los pastores". Al "Exterminator" republicano se le "enjuicia" por presuntamente burlar el bloqueo económico a que tiene sometido Estados Unidos a Cuba, recordándonos este hecho a Rodrigo de Triana y al Santo Oficio. ¡Cosas del macartismo renovado, querido Sancho! Asi es la vida de irónica y de trágica como dice la canción.