¿Qué? ¡Qué!
EDUARD RIVERA: Sólo falta voluntad.
L a gente tiene la percepción de que la corrupción ha derrotado a nuestros gobernantes. Los hechos, en realidad, lo sustentan. La sociedad, sin embargo, se resiste. Sueña.
Y buscando aliento en esa resistencia, los ciudadanos compran ofertas electorales, planteamientos teóricos y buenas conductas individuales de personas que parece que jamás sucumbirían en su responsabilidad de combatir este terrible flagelo.
Al pasar balance de administraciones gubernamentales y de gestiones frente a los organismos responsables de castigar a los corruptos, el resultado cuando menos es el mismo.
En ocasiones, hasta superior en la suma de acciones delictivas.
El marco jurídico existe. El compromiso político y social se oferta. La obligación que nos imponen convenios y resoluciones de la comunidad Puertorriqueña y en especial la Riograndeña hay que honrarla.
Las pruebas y evidencias del delito se pueden recoger hasta en plazas públicas...pero para actuar falta la voluntad real.
En resumen, a nadie, con poder para usar, le duele el saqueo del patrimonio público. No le inmuta el desafiante enriquecimiento ilícito de políticos y allegados. Ni que se le enrostre al pueblo el bienestar que en forma burlona y desconsiderada exhiben los depredadores de los bienes y riquezas del pueblo.
Ahora el caso de la Villa Pesquera y la administración de las facilidades ha revelado que falta voluntad y cuando los corruptos se ven acorralados, entonces quieren recurrir a decisiones Salomónicas para aparentar que son “Justos”, lanzando cortinas de humo para que continúen los poderosos como Julio Vargas Figueroa de la vida saqueando al pueblo Ríograndeño, en contravención de las leyes estatales y Federales y de los fondos HUD especialmente.
Las poses de lucha contra la corrupción no faltaron en esta campaña electoral y Eduard Rivera se ganó el respeto de muchos porque se auto proclamó campeón de la anti-corrupción, porque además fue director de la división de Municipios de la oficina del Contralor, y de mas debe saber como actuar.
De manera que las promesas de erradicar este mal abundaron al extremo que empalagaron. Pero ahora se repite el cuadro desolador: retorna la desesperanza. Nos invade el desaliento, cuando vemos como manejan los abogados del Municipio de Río Grande, el caso de la Asociación de Pescadores Comerciales contra los ricos que por más de veinte años han usurpado el disfrute de la Villa Pesquera.
Es tiempo de tomar el camino correcto. Sin detenernos en el incumplimiento de responsabilidades ajenas, a Eduard les toca ahora demostrar que tiene fuerza, voluntad, determinación y maña para erradicar y acabar con las injusticias contra los pobres.
Lo más importante para la sociedad no es lo que faltó, sino lo que ahora debemos hacer. Abarcando lo de ayer y lo de hoy, recordamos que los pobres Pescadores, los obreros del mar confiaron en Eduard, les dieron su apoyo y ahora esperan acción al compromiso y la palabra empeñada.
El Alcalde Eduard Rivera Correa de Río Grande, ha sido signatario de convenios y declaraciones conjuntas para cuando llegara al gobierno para el pueblo y los hermanos pescadores, así como los hermanos de Estancias del Sol, Villa Realidad y también otra de las cosas importantísima: la de reabrir el Centro de Salud, libre de ataduras y de corruptos del pasado, donde se juró, se empeñó la palabra para derrotar a los corruptos, Eduard tiene que marcar ahora la ruta.
Su compromiso con las generaciones del presente y el futuro es ineludible. Su investidura, su liderazgo y el propio juramento que hizo de respetar y hacer respetar la Constitución y las leyes de Puerto Rico y Los Estados Unidos, lo obligan a ser reverente ante el llamado histórico de salvaguardar la democracia, protegiendo y defendiendo el patrimonio público y distribuyendo en forma justa las riquezas de los Riograndeños que por más de treinta años ha sido usurpada por los mismos forajidos que hoy anuncian con cantos de sirena que se impondrán de nuevo.
No puede delegar en nadie esas atribuciones, ni esta cita histórica. Es obligación rendir cuentas y castigar a los que no las tengan claras.
Se pueden convidar en esta cruzada moral a decenas de hombres probos, honestos, responsables y transparentes en su vida pública o ejercicio privado, pero jamás abandonar los mecanismos e instituciones encargados de perseguir el crimen y castigar a los culpables.
De ninguna manera podemos abrir caminos que puedan ser aprovechados por terceros para burlar la justicia y no pagar por sus actos de corrupción del pasado y del presente y muy especialmente “el Mr. de siete fundillos”, Julio Vargas Figueroa, que tiene un informe, emitido por el Contralor de Puerto Rico, el antiguo jefe del Alcalde, que Eduard tiene en su escritorio, que dice algunas de las barbaridades y fechorías que ha cometido contra el fisco y los pobres de esta tierra tan linda y tan despreciada, de la Ciudad de El Yunque, Río Grande.
Aunque ya nos falló con el nombramiento de un esbirro de los corruptos del pasado, personificado en Martín Matta, ahí nos falló el líder, ahí nos falló nuestra percepción de serio que todavía tenemos del alcalde, pero confiamos todavía que enmiende sus actos, con La Villa Pesquera.
El Alcalde Eduard Rivera, está en el derecho de alistar a cuantos quiera para combatir este flagelo degradante, pero colocándose al frente de todos, con una decisión firme, garantizando su inequívoco deber de evitar que la corrupción nos derrote.
Una sola palabra puede llevarnos al éxito: ¡voluntad!, ¡Eduard Rivera!... tiene la palabra.