EN RIO GRANDE FORJEMOS UN VERDADERO MOVIMIENTO SOLIDARIO MUNICIPAL (MSM)
Por José Cheo Cruz
La vida humana no es fácil. Por ratos, sin embargo, independientemente de cuán complicada esté, siempre surge una persona, un recuerdo, un motivo, una fuente de inspiración, un acto de fe y otro de esperanza que evita que aquella terrible alternativa de Albert Camus: la vida o el absurdo, termine en el suicidio y arribe por caminos inexplicables ha oasis de amor, de felicidad o al menos de complacencia.
Siguiendo los momentos cruciales de la vida y muerte de Jesús de Nazaret, perseguido por traer el bien y la verdad, por oponerse a los mercaderes de la filosofía de su padre y nuestro padre celestial, por ponerse de parte de la Justicia aunque se desplomaran los cielos, fue crucificado, sólo tenia a su haber 12 amigos reconocido y muchos seguidores pero con una vara larga, como dicen algunos cuando ven a alguien que les dice la vedad, lo quieren, pero de lejos.
Quizás por aquello de que nunca es más oscura la noche que cuando va a amanecer, de aquél Viernes irrumpió la resurrección –no sólo espiritual sino en carne y hueso del mismo Jesús,- según consta en el testimonio escrito y creído de la época.
Pues bien, siguiendo ese hecho histórico como paradigma cultural de lo que acontece en la vida cotidiana, debemos precisar que la columna vertebral de toda persona y de todo pueblo es su libertad. Para rescatarla del día a día, hace falta la memoria. Sin ésta volveríamos a partir de cero a cada instante, a modo de un ente que simplemente vegeta. Lejos de ese absurdo, las necesidades y tomas de decisión van fraguando una identidad singular propia que manifiesta el ser que personal o colectivamente somos.
Pero, ¿qué sucede cuando esa identidad parece resquebrajarse por efecto de una conmovedora crisis moral que permite gastar la vida humana en un ansia desenfrenada por la riqueza material y arruinar las arcas municipales y de la Isla, por efecto de la supeditación de las instituciones y las leyes a los arreglos de aposentos y a las complicidades más descaradas con fraudes, delitos y crímenes?
Sucede lo que una inmensa mayoría de Puertorriqueños, de todas las edades, de todos los estratos sociales, de toda la geografía Isleña, constata, por ahora, pasivamente: el país y sus integrantes van a su ruina, como la noche a sus minutos más oscuros y la vida de todo hombre a su viernes Santo.
Y por eso, es menester que cada cual y todos como País, como Municipio, como pueblo, como comarca, recurramos cuanto antes a rescatar del olvido aquellos momentos fugaces capaces de impedir el suicidio colectivo.
Debiéramos saber ya que la reserva de toda persona y de todo pueblo no reside exclusivamente en sus recursos económicos ni en la vanagloria social. Al igual que en el paradigma ya expuesto se pasa de la vida a la muerte y de ésta a la vida celestial de eso no me cabe duda, de la desolación material y de la espiritual se puede salir tan rápido como a ellas se cae por medio de esa intuición de lo que uno valora, conoció y perdió en algún recoveco del camino, como me pasó a mi donde todavía la Tata Charbonier quiere seguir echándole sal a la herida abierta, porque es de esa extirpe deshumanizante , engañadora y perversa y goza del sufrimiento de los desvalidos y pobres.
Por ejemplo, enfrascado en esa muy dura necesidad de ganar el pan nuestro de cada día, de llevar nuestra ideología al triunfo, uno descuida esa fuente inagotable de sentido que es la vida familiar. Tal descuido va de la mano con el abandono de la exposición a la naturaleza, como si fuéramos seres virtuales, desencarnados e incapaces de contemplar y admirarnos de paisajes e innumerables fenómenos naturales. Y ni qué decir del abandono del ritmo de vida en la sierra del Yunque del barrio Guzmán Arriba de Río Grande, donde los patrones de comportamiento del campesinado del barrio, más tradicional son fuente inagotable de virtudes, sabiduría y compasión; o de las redes y estrategias de sobrevivencia urbana de los más empobrecidos, testigos de tesón y de solidaridad en medio de la exclusión y abandono que padecemos por defender las lealtades que ella no cree y sus promotores menos, los de la Robocracia Riograndeña por las pasadas tres décadas.
Pero lo importante aquí no es dar muchos más ejemplos, sino reiterar que contamos con suficiente reserva moral, porque los hechos no son como los pintan los burdos enemigos de los pobres, ellos lo saben de sobra, razón por la cual nos enterraron en el cementerio de los vivos. Hay que optar por la moral pública y la esperanza para transformar el absurdo que se acaricia en el presente con Charbonier y los delincuentes institucionales de Río Grande, pretendiendo seguir trayendo latrocinio y seguir robándole la esperanza al pueblo. Nosotros seguiremos luchando por convertir nuestro movimiento en Solidaridad Municipal (MSM) y en una fuente inagotable de sentido y de orientación de nuestra vida personal y de pueblo por el bien común de todos.
En esa lucha no cabe duda que tendremos que seguir soportando atropellos, y vicisitudes, ¿porque no? si Jesús, el hijo del Cristo Redentor con la verdad absoluta, fue negado por uno y vendido por otro de tan solo 12 que formaban su sequito, imagínense que no será de nosotros, simple defensor de nuestro ideal, por los pasados 32 años. Lo que pasa es que son mercenarios y buscones de toda laya y lacra social, como (TATA) María Milagros Charbonier , en lo que menos creen es en el bien común, creen en el lucro personal, otros son iguales o peores, que pretenden ser candidatos en Río Grande ahora, también, que se resguardaron como perros falderos en los pasados comicios electorales del 2004 , para aparentar ser Estadistas, lo que realmente son buscones, pero de eso hablaremos más adelante, como siempre con la verdad.
Por ahora, rechacemos a los mercenarios Estadistas, los mercenarios que viven de contratos a granel y que su único ideal es llenarse las carteras y sus bolsillos de billetes a costa de tu sufrimiento y dolor, comen bueno y nosotros que comamos carne de perro.
Lástima grande nos da al observar a personeros detestables como estos, que en vez de lisonjearse no se sonroja de vergüenza y sin tener escrúpulo para llorar como lo hizo el apóstol fundador al cantar el gallo, Pedro recordó las palabras de Jesús. ¡Qué intensa vergüenza lo embargó entonces! Salió entonces arrepentido, tocado de profundo pesar, aunque dispuesto a probar que su promesa de fidelidad era la propia de un hombre de bien. Esta embarazosa reprobación personal es lo que falta en las generaciones de nuestros tiempos, es la TATA, la misma que no mostró fidelidad a Pedro Rosselló y hoy en su nombre pretende realizar un tumbe al pueblo Riograndeño.
Por eso, quizás, los niveles de miseria conductual son tan grandes y revelan tan altos grados de` degradación en el PNP de Río Grande, que, “TATA”, María Milagros Charvonier, no tiene principio ni moral y mucho menos respeto por este pueblo. En la política, por la preeminencia que alcanzan los que ejercen funciones vinculadas a ella, la falsía es aún más amarga y defraudadora. Porque ello determina en frustraciones colectivas y amarguras malsanas para el cuerpo social que es el pueblo, la gente.