LOS TRAFICANTES DEL DOLOR Y LA NECESIDAD HUMANA.

 

José Cheo Cruz

 

Recientemente Héctor Martínez, Lorna Soto y el buenazo de Ángel Bulerin en Río Grande se personaron a una reunión con el presidente del Consejo Comunitario de Estancias del Sol, Eliézer Ortiz dizque ahora para cocer habas y resolver lo de los títulos de propiedad de los humildes de Estancias del Sol.

 

A la verdad que de que existen traficantes los hay, esto es traficar con las necesidades del pobre y engañarlos aparentando que se está haciendo algo, porque Eliézer Ortiz hace rato que tienen que sacarlo de esa posición, porque ahora es politiquero que desde hace tiempo lo que busca es exposición, es de los que se pelea por estar al lado de una cámara, es un busca cámara para seguir al frente de una organización que ya dejó de ser lo que se supone sea, el bien común de la comunidad.

 

Vive en una fauna nauseabunda buscando su cámara al lado de alguna figura que el considera importante, esa reunión no fue mas que una perdida de tiempo y una babosada más de las que nos tiene acostumbrado Héctor Martínez, Lorna Soto y el propio Eliézer, porque Bulerin es de armas tomadas en la acción del bien  ¿porque ahora después que Eliézer llevó a la comunidad a un pleito Judicial innecesario y politiquero, para que Pacheco no le entregara los títulos de propiedad, busca a los derrotados en este aspecto?, porque todos ellos y muy especialmente Bulerin saben  que esos terrenos pertenecen al Municipio porque el propio Bulerin les dio esa potestad y existe una ley para la repartición de esos títulos por la Legislatura Municipal de Río Grande ahora controlada por el PPD.

 

Como decía Montaigne: “el hombre es ondulante y diverso” y me temo que se va la vida y no conoceré siquiera la parte visible del iceberg humano, y lo que he visto hasta ahora, como decía el Nobel Albert Camus, no ha sido más que “el absurdo de esa conducta”.
Eso sí!: gozo con mi risotada de guacamayo cuando veo hasta dónde llega cierta gente haciendo el ridículo. Por ejemplo, con los medios limitados del Municipio de Río Grande y la imaginación insular, siempre he pensado que cualquiera con un mínimo de talento puede hacer un programa exitoso y de acción verdadera y así lo comprobé con mi accionar, pero hay gente que gira en círculo vicioso. Ante la escasez de medios materiales y humano ¿a quién se le ocurre hacer un programa tipo el jet set internacional? No, hacen un círculo vicioso cociéndose en su propia salsa, entrevistándose ellos mismos que lo único que salva al pueblo es el control y cambiar. Y es que la televisión es dura.

 

Pero así es el mundo: ancho y ajeno. Uno nunca deja de gozar -tomando el lado cómico- de esta “comedia humana”, como le llamó el inmenso Honorato de Balzac.


Orlando Gil escribió una vez un poemario llamado “Desnudo como el agua”. A veces me gusta desnudarme ante ustedes y tratarle estos temas porque uno se empalaga de tanto pelear para que los políticos hagan las cosas bien y respeten a la gente, pero si nos hundimos en ese accionar desde que surgió ese palimpsesto llamado “El Estado”, la naturaleza de la política y de los políticos siempre ha sido así, aunque hay países en que progreso institucional, trajo aparejada una “moral política” que quienes la violan, lo pagan caro, o suicidándose o en los tribunales o en el ostracismo político eterno. Aquí parecemos no conocer la palabra “retiro”, sino la burundanga.


En cuanto a mí, que desde que comencé a ejercer el raciocinio, nunca he perdido el norte de saber dónde está mi seto, cual cucaracha, vuelvo con mi querido Stefan Zweig: “(...) Con el mismo orgullo oculto he rechazado todo tipo de distinción externa. No he aceptado ninguna condecoración, ningún título, ni la presidencia de sociedad alguna; no he pertenecido a ninguna academia, a ningún comité ejecutivo, a ningún jurado(...) es un tormento incluso sentarme en banquete y el pedir algo me seca la boca antes de pronunciar la primera palabra, aún cuando mi ruego deba favorecer a un tercero” (no el genio de Zweig, pero este escriba ha sufrido mucho por lo último ya que no puedo ignorar que vivo en un país lleno de indigentes que no tienen acceso a nadie, ni a nada como la cogida de pen… que le están dando a mis hermanos de Estancias del Sol). “Cosas veredes, querido Sancho!”